El Mes Misionero Extraordinario recuerda que la vocación cristiana nace en el bautismo y se fortalece en la misión

 

En el tiempo ordinario seguimos con la edición del itinerario “La misión, brújula para los jóvenes”; en esta ocasión, profundizando en el significado de nuestro bautismo. Precisamente el bautismo que hemos recibido es el fundamento de nuestra participación en la misión de la Iglesia, como recuerda el lema del Mes Misionero Extraordinario: “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”.

En la carta apostólica Maximum illud (1919) el Papa Benedicto XV mostraba su preocupación “sobre la propagación de la fe católica en el mundo entero” y urgía a que cada cristiano cumpliera “con su obligación como es debido: lejos de la patria, los misioneros y, en ella, los demás fieles cristianos” (n. 109), “porque la Iglesia siempre ha de llevar entrañado en su ser el espíritu de Dios, rebosante de vida y fecundidad” (n. 111). Sin mencionar explícitamente el sacramento del bautismo, es evidente que la raíz es el bautismo, ya que el mandato misionero de Jesús dice: “Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado” Mt 28,19-20.

 

Crecemos en la amistad con Jesucristo

“Como en el día de nuestro Bautismo, cuando toda nuestra vida fue confiada ‘a la regla de doctrina’ (Rm 6,17), acogemos el símbolo de esta fe nuestra que da la vida. Recitar con fe el Credo es entrar en comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, es entrar también en comunión con toda la Iglesia que nos transmite la fe y en el seno de la cual creemos” Catecismo de la Iglesia católica, 197.

 

Escuchamos el testimonio de los misioneros y misioneras

La vocación de los misioneros y misioneras es: “Sal de tu tierra”. En este vídeo conocemos cuál es su labor evangelizadora de predicar a los pueblos el evangelio y llevarles el bautismo y los demás sacramentos y, también, cómo podemos ayudarles.

 

Reflexionamos el texto para nuestra formación

“La vocación del cristiano es seguir a Cristo pasando por las aguas del Bautismo, recibiendo el sello de la Confirmación y convirtiéndose con la Eucaristía en parte de su cuerpo: «Viene el Espíritu Santo, el fuego después del agua y vosotros os convertís en pan, es decir en Cuerpo de Cristo» (S. Agustín, Sermón 227). En el camino de la iniciación cristiana es ante todo la Confirmación el sacramento que permite a los creyentes revivir la experiencia pentecostal de una nueva efusión del Espíritu para el crecimiento y la misión. Es importante volver a descubrir la riqueza de este sacramento, comprender su vínculo con la vocación personal de todo bautizado y con la teología de los carismas, cuidar mejor la pastoral, a fin de que no sea un momento formal y poco significativo. Todo camino vocacional tiene al Espíritu Santo como protagonista: Él es el ‘maestro interior’ por el que dejarse guiar” Documento final del Sínodo de los Jóvenes, n.61

 

Nos comprometemos con la misión

“Ahora llega el momento del envío: vayan y cuenten, vayan y testimonien, vayan y contagien lo que han visto y oído. Todo esto queridos amigos denlo a conocer. No con muchas palabras sino, como lo hicieron aquí, con gestos simples y cotidianos, esos que transforman y hacen nuevas todas las cosas. Esos gestos capaces de armar lío, un lío constructivo” Papa Francisco a los voluntarios de la JMJ de Panamá 

 

Revista Supergesto

La revista Supergesto de Obras Misionales Pontificias para los jóvenes también se pone en “En ruta hacia el Mes Misionero Extradordinario” que se va a celebrar este año 2019. En un reportaje presenta a los jóvenes el testimonio de misioneros que han entregado su vida para anunciar a Jesús, incluso hasta la muerte, como Esther Paniagua y Caridad Álvarez, misioneras asesinadas en Argelia y que han sido beatificadas recientemente; también les invita a practicar la caridad misionera y el encuentro con Jesús en la oración; y ofrece el testimonio de una misionera que invita a los jóvenes a sentir que la misión es de todos.