OMPRESS-VALENCIA (17-01-18) Cada mes tiene lugar en un monasterio de la archidiócesis de Valencia un encuentro de oración por los misioneros. Se trata de una oportunidad para estar cerca con el corazón y en Cristo Eucaristía de quienes, dejándolo todo, marchan a dedicarse a trabajar por el Reino de Dios, gastando su vida en bien de los demás.

En este enero la cita ha tenido lugar en el Monasterio de Santa Clara de Gandía. Las mismas Hermanas Clarisas han compartido la crónica de este encuentro de oración por los misioneros:

“El pasado domingo 14 de Enero nos reunimos en la Capilla monasterio de las Hermanas Clarisas de Gandía para compartir nuestra oración por las misiones. Este domingo, II del tiempo ordinario, la Palabra de Dios nos ponía frente al misterio de la vocación. Del mismo modo, este momento de oración hacía presente la vocación misionera de la Iglesia. La oración dio inicio con la intención del Papa para este mes y dando la bienvenida a la Delegación de Misiones de nuestra Diócesis, especialmente a D. Arturo que es su responsable.

Ofrecimos esta hora de adoración y vísperas por aquellos que se encuentran en la vanguardia de la misión, por todos los pueblos que aun no conocen a Jesucristo, y también por todos nosotros para que seamos sensibles a esta realidad y podamos contribuir a la extensión del Evangelio con la oración, con nuestro testimonio, y con los medios que el Señor ponga a nuestro alcance.

También tuvimos la oportunidad de escuchar el testimonio de la Hna. Consuelo García de la Congregación Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús y María. Nos habló de su experiencia durante diecisiete años en el norte de Tailandia, concretamente en la diócesis de Chiang Mai, donde las hermanas se encuentran desde hace cincuenta y dos años. En esta zona asiática el cristianismo es una minoría (un uno por cien de una población fundamentalmente budista y musulmana). Allí la Comunidad de hermanas se dedica principalmente a la acogida de chicas para su promoción humana. Muchas de ellas son de otras creencias, incluso animistas, pero a través del testimonio de la Comunidad se encuentran con Jesucristo y su Iglesia. De hecho es una gracia de Dios ver como poco a poco esta diócesis va creciendo y van surgiendo vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada y también numerosos laicos que dedican su tiempo y su vida a la catequización y evangelización. La Hna. Consuelo concluía su testimonio constatando como tantas veces, por no decir siempre, la ‘obra no es nuestra, nosotros somos sólo pobres instrumentos’, que ofreciendo nuestra disponibilidad vemos el Señor obra grandes maravillas en medio de estos pueblos.

Damos gracias al Señor por este momento de encuentro y de oración misionera, poder poner rostro a tantos hermanos nuestros en tierras de misión siempre nos ayuda y alienta nuestra oración de intercesión por la evangelización y extensión del Reino de Dios”.