OMPRESS-ROMA (09-03-18) El pasado martes, 6 de marzo, el Papa Francisco recibía en audiencia al cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Durante la audiencia, el Sumo Pontífice autorizó a la Congregación la promulgación de los Decretos relativos a las causas de canonización de 13 siervos de Dios. Entre ellos están Giovanni Battista Montini, Pablo VI, y el arzobispo de San Salvador, Mons. Romero.

Mons. Óscar Romero (1917-1980), arzobispo de El Salvador, fue asesinado el 24 de marzo de 1980, en plena consagración de la misa. Su defensa de la justicia y de los más pobres, en un momento duro en la historia de su país, que sufría una fuerte represión social y política, le llevó a este martirio que la Iglesia ha reconocido como motivado por “odium fidei”, odio a la fe. El día antes de su muerte había dicho: “Os suplico, os los ruego y, en nombre de Dios, os lo ordeno, cese la persecución contra el pueblo”. La fecha de su muerte fue adoptada por la Iglesia italiana como el día en que se celebra la Jornada de Oración y Ayuno por los Misioneros Mártires. Este año, con la noticia de su futura canonización, la celebración del 24 de marzo tendrá un significado muy especial.

El milagro que ha abierto el camino a su canonización tuvo lugar precisamente en El Salvador. Se trata de la curación inexplicable de una mujer embarazada. El esposo de la mujer comenzó a pedir la intercesión de Mons. Romero el 24 de mayo de 2015, el día en que era beatificado en San Salvador. A finales de agosto y principios de septiembre de aquel año la situación de su esposa había empeorado. Los médicos decidieron hacer la cesárea, temiendo que el niño pudiera morir.

Después de cinco días, de manera inexplicable, la mujer comenzó a mejorar y se curó por completo. La posterior investigación médica concluyó que el hecho no tenía explicación científica.

Entre los decretos autorizados por el Papa Francisco está también el de la carmelita paraguaya María Felicia del Santísimo Jesús, en el siglo María Felicia Guggiari Echeverría, nacida en Villarica, Paraguay, en 1925 y fallecida en Asunción, en 1959. Se trata de la primera paraguaya que será declarada beata.