OMPRESS-ANGOLA (24-02-21) Casi en el centro geográfico de Angola se encuentra un monasterio de monjas dominicas, fundado en 2004, gracias a la llegada de misioneras pero también a la generosidad en vocaciones de muchas jóvenes angoleñas. Así lo cuenta Sor Araceli, que escribe desde el Mosteiro Mãe de Deus, de Kuito Bié: “Llevo en Angola justamente 49 años. Vine de Olmedo con más de nueve hermanas a fundar un Monasterio dominicano en Benguela en 1972. Como hubo vocaciones fundamos otro en el Planalto de Bié en el año 2004. Ahora estoy en este desde su fundación y estoy muy contenta como siempre, desde que vine. Ser misionera es una gran felicidad”.

La hermana Felisa Moreno González, así se llamaba Sor Araceli, antes de adoptar su nombre religioso al profesar sus votos, cuenta que su monasterio “está enclavado en medio de un gran barrio. Cuando lo construimos no había más que unas poquitas casas de adobes de barro; ahora nos rodean las casas por los cuatro costados… y hay que atenderlos. Tenemos mensualmente 70 ancianos para darles alguna cosa que les ayude al sustento, otros vienen con la receta para la farmacia, otros piden el ataúd para el fallecido pobre… Como Santa Teresa de Lisieux, estamos en el ‘corazón de la Iglesia’ y este corazón sufre mucho en todos los sentidos, ¿verdad?”.

En cuanto a vocaciones, en el monasterio tienen cuatro novicias, dos junioras – en formación – y tres aspirantes. Sor Araceli pide que se rece para “que haya en la juventud de España respuestas generosas a la llamada del Señor para la feliz vida misionera. Esta vocación les llenará su deseo de felicidad y el día entero”.

Este monasterio de Kuito Bié forma parte de una federación internacional de 10 monasterios implantados algunos en tierras de misión, que cuenta con unas 240 monjas, en cuatro continentes y en ocho países. Se fundaron precisamente en lugares donde no existía la vida contemplativa dominicana, en un esfuerzo por ir “a las periferias”, según la expresión tan querida por el Papa Francisco. La federación la forman los monasterios de Olmedo en España, que fue el “monasterio-madre”, Manatí en Puerto Rico, Benguela y Kuito Bié en Angola, Curasao en las Antillas, Wanchín en Taiwán, Añatuya en Argentina, Santorini en Grecia, Perón en Corea y Bamendjou en Camerún. Se trata de una federación está configurada no por un criterio geográfico, sino por la afinidad de espíritu, la comunión y la colaboración fraterna, y la promoción de la vida contemplativa.

Tienen clara su misión como monjas dominicas: buscar y contemplar el rostro de Dios en el silencio de la clausura, para que la Palabra de Vida que anuncian nuestros hermanos predicadores y los evangelizadores dé frutos de conversión y de amor para todo el mundo.