Navidad es acoger el amor de Dios en Jesús e invitar a otros a recibirlo.

 

Celebrando el gran amor que Dios nos tiene, continuamos también con el itinerario “La misión, brújula para los jóvenes”. Este tiempo litúrgico de Navidad celebra que el Padre envía a su Hijo para que se haga hombre como nosotros, para convivir con nosotros y mostrarnos el camino de la salvación.

La Navidad es un tiempo de una gran alegría que se debe comunicar a todos los hombres. Precisamente, la Maximum illud pone el fundamento de la misión de la Iglesia y la necesidad de colaborar con ella en el mandamiento del amor: “Porque ‘mandó (Dios) a cada uno de ellos el amor de su prójimo’ (Eclo 17,12); mandamiento que urge con tanta mayor gravedad cuanta mayor es la necesidad que pesa sobre el prójimo” (n. 79). La misión es, pues, la máxima expresión de la caridad ya que la mayor necesidad de cualquier persona es acceder a la filiación y a la participación en la vida divina.

Es deseo del Papa Francisco que “que todos los fieles lleven en su corazón el anuncio del Evangelio y la conversión misionera y evangelizadora de las propias comunidades; para que crezca el amor por la misión, que «es una pasión por Jesús, pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo» (EG 268)” Carta al Cardenal Filoni, 22 de octubre de 2017.

 

Crecemos en la amistad con Jesucristo

Santa María, Madre de Dios,
tú has dado al mundo la verdadera luz,
Jesús, tu Hijo, el Hijo de Dios.
Te has entregado por completo
a la llamada de Dios
y te has convertido así en fuente
de la bondad que mana de Él.
Muéstranos a Jesús. Guíanos hacia Él.
Enséñanos a conocerlo y amarlo,
para que también nosotros
podamos llegar a ser capaces
de un verdadero amor
y ser fuentes de agua viva
en medio de un mundo sediento.
Benedicto XVI, Deus caritas est

 

Escuchamos el testimonio de los misioneros y misioneras

Las agustinas misioneras Caridad Álvarez y Esther Paniagua fueron asesinadas el 23 de octubre de 1994 en Argel. En enero de 2018, el Papa Francisco anunció su beatificación, junto con la de los otros 18 cristianos que murieron durante estos años en Argelia. Tuvo lugar el 8 de diciembre de 2018 en Orán (Argelia).

Ver el vídeo: Cari y Esther: Mártires de vida

 

Reflexionamos el texto para nuestra formación

“Todos los jóvenes, sin excluir ninguno, están en el corazón de Dios y por tanto también en el corazón de la Iglesia. Reconocemos, sin embargo, francamente que no siempre esta afirmación que resuena en nuestros labios encuentra una expresión real en nuestra acción pastoral: a menudo nos quedamos encerrados en nuestros ambientes, donde su voz no llega, o nos dedicamos a actividades menos exigentes y más gratificantes, apagando esa sana inquietud pastoral que nos hace salir de nuestras presuntas seguridades. En cambio, el Evangelio nos pide arriesgar y queremos hacerlo sin presunción y sin hacer proselitismo, testimoniando el amor del Señor y tendiendo la mano a todos los jóvenes del mundo. […] El fruto de este Sínodo, la opción que el Espíritu nos ha inspirado a través de la escucha y el discernimiento es caminar con los jóvenes yendo hacia todos para testimoniar el amor de Dios” Documento final del Sínodo de los jóvenes, nn. 117.118 

 

Nos comprometemos con la misión

La caridad, alma de la misión: “Ser misioneros es atender, como el buen Samaritano, las necesidades de todos, especialmente de los más pobres y necesitados” (Benedicto XVI). En este tiempo sería bueno participar en alguna iniciativa de atención a personas de la calle, niños, familias o ancianos en situación de vulnerabilidad para testimoniarles el amor de Dios.