OMPRESS-TÚNEZ (27-03-20) Desde Túnez escribe la hermana Josefina María Arrieta, compartiendo su confinamiento y su oración y valorando la fe de sus vecinos musulmanes.

“He recibido vuestra invitación para compartir lo que estamos viviendo en Túnez en este momento tan especial para el mundo. Somos una comunidad de diez hermanas Franciscanas Misioneras de María que vivimos en la periferia comercial de la ciudad de Túnez. Nuestra misión en las escuelas está, por el momento, en espera hasta el 4 de abril. Como vosotros en Europa, también aquí estamos confinados en las casas, con la orden muy estricta de no salir si no es para comprar o para las cosas más urgentes.

Las mezquitas, las Iglesias, las escuelas y los lugares públicos están cerrados. Toque de queda por la tarde y la noche. Las calles ya se ven solitarias. Me llama mucho la atención la fe de la gente. Túnez es un pueblo musulmán muy creyente. Si la gente no puede ir a la mezquita para rezar, los altavoces de la ciudad invitan constantemente a la oración, con cantos, poesías y recitación del Corán. La gente cuando llama por teléfono para saber cómo estamos, siempre usa palabras como ‘Alá nos proteja’. Confían mucho que Alá nos salvará. Es hermoso sentir cómo su corazón confía en Dios.

Nuestra vida de confinamiento, ahora es diferente. Hacemos durante todo el día la adoración continua en la capilla de nuestra casa y nos unimos a la oración del mundo pidiendo al Señor y confiando en su misericordia. Nos turnamos en la oración, haciendo una o varias horas, cada hermana delante del Santísimo Sacramento. No tenemos la Eucaristía pero hacemos la celebración litúrgica cada día. Tratamos de ver las noticias y las directivas del Papa y de nuestro obispo. Nos comunicamos también por teléfono con las otras comunidades o con los cristianos de Túnez.

Estábamos haciendo un curso de arqueología cristiana en África del Norte muy enriquecedor. Lo hemos interrumpido y esperamos poderlo continuar cuando la situación se normalice. Hemos visitado los lugares donde San Agustín predicó, como Bulla Regia, y hemos leído allí mismo sus sermones. También de San Cipriano, obispo de Cartago, y los primeros Papas Víctor I, Milciades, etc… Visitando los lugares donde florecieron comunidades cristianas es muy conmovedor sentir la fe de la comunidad, la valentía de tantos cristianos que dieron su vida por Cristo en la civilización romana, vándala, bizantina hasta la llegada de los árabes en el siglo VII. Hay restos y ruinas hasta de 200 basílicas cristianas. Es realmente impresionante. Unión de oraciones”.