OMPRESS-ARGELIA (8-03-19) José María Cantal Rivas es un Padre Blanco, rector de la Basílica de Nuestra Señora de África en Argel, verdadero lugar de encuentro de fe y cultura entre el mundo cristiano y musulmán. Ha escrito agradeciendo la financiación de un proyecto presentado al Fondo Nueva Evangelización (FNE) de la Conferencia Episcopal: “Apostolado Cultural en Argelia”. Un proyecto gestionado por el FNE y financiado por la generosidad de los fieles de la diócesis de Ciudad Real. En la carta de agradecimiento de este Padre Blanco cuenta como llevan adelante su “apostolado de la belleza”:

“El dicho musulmán ‘Dios es bello y ama la belleza’ es una de las frases que más repito desde que, en septiembre 2016, llegué a la basílica Nuestra Señora de África en Argel. Junto a mis dos compañeros padres blancos la diócesis nos ha confiado la animación de este santuario mariano en plena capital de un país, Argelia, cuya religión oficial es el islam.

Edificada en 1872, esta basílica dedicada a María, acoge cada año más de 70.000 visitantes, casi todos ellos musulmanes argelinos. Algunos vienen buscando solamente pasar el rato, otros buscan una actividad cultural gratuita o simplemente ‘entrar por curiosidad’ (¿qué hay dentro de una iglesia cristiana?), otros vienen con la clara intención de enriquecerse conociendo algo más de la historia de este país, hay quien desea informaciones sobre el cristianismo, otros buscan un ejemplo de convivencia o desean que sus hijos o alumnos, con los que vienen, descubran una iglesia para ser más abiertos el día de mañana…

Las autoridades argelinas también incluyen ‘Madame l’Afrique’ (como se la conoce popularmente en Argel) en el circuito de algunas delegaciones oficiales: Senadores italianos o franceses, comisión de finanzas de los EEUU, presidente del senado indonesio, marina nacional, foro de empresarios, congreso africano de jueces, etc. Y también hay diplomáticos que, entre sus primeras salidas en la capital, vienen a ver este hermoso santuario y a descubrir la vista que desde sus 124 metros sobre el nivel del mar, se percibe desde la explanada exterior.

Eso es lo que ellos buscan, pero, ¿qué ofrecemos nosotros?

Lo primero, un lugar bien cuidado, acogedor y tranquilo, un espacio cristiano para la oración y la meditación (cada uno a su estilo). Somos un santuario mariano al que la religiosidad popular rodea con sus gestos universales: encender una vela, pedir agua bendita, confiar una pena o un sueño, pedir consejo, solicitar protección, hacer promesas y ofrendas…

Deseamos ser más que un monumento del pasado colonial, para ser un lugar de vida para la pequeña comunidad cristiana en Argel: misa y rosario cotidianos, celebraciones sencillas pero cuidadas, prestar atención al lado estético de las cosas (flores, música de fondo, alfombras, ornamentos litúrgicos…), momentos de oración según el calendario litúrgico (vía crucis en cuaresma, 2 retiros abiertos en el año, celebraciones diocesanas, acogida de peregrinos, etc.).

Siempre hay un sacerdote en la basílica por si alguien quisiera hablar con él. Y os aseguro que cada día hay, por lo menos, un encuentro luminoso en su interior: alguien desea hablar de su orientación sexual, otro busca compartir sus temores sobre la vejez, a veces una pareja comparte su imposible proyecto de vida (por ser de razas o religiones diferentes), hay quien cuenta sus sueños buscando un sentido, otros desean conocer a Jesús, a veces buscan a una religiosa que les dio clases o que ayudó a su madre a dar a luz, hay quienes desean desahogarse frente a un desconocido contando un trauma de la infancia, una historia de acoso laboral, un cargo de conciencia…

También tenemos una política de pastoral cultural bastante ambiciosa: cada mes ofrecer un acto gratuito y de calidad para todos los habitantes de Argel (…).

Desde hace tres años organizamos, alrededor de la fiesta local de Nuestra Señora de África (30 abril), una jornada mariana islamo-cristiana con bastante éxito de público. El lema del año pasado fue: ‘Ecología y Espiritualidad’. Entre los actos que organizamos hubo una plantación de árboles en el barrio y la plantación, por el arzobispo de Argel y el imán de nuestro barrio, del olivo de la amistad islamo-cristiana. Olivo (y amistad) que ahora nos toca regar y cuidar, para que no se seque ni nadie lo pisotee. El lema de la cuarta jornada mariana islamo-cristiana, prevista el 27 de abril de 2019, es: ‘La mujer: motor de África’.

En el fresco central hay, desde la fundación de la basílica, una frase que sorprende a casi todos los que vienen por primera vez: ‘Nuestra Señora de África, reza por nosotros y por los musulmanes’. Es la vocación de este santuario el favorecer una hermandad espiritual. Por eso deseamos ofrecer un lugar de paz y fraternidad para que en un mundo tan desquiciado y tan falto de ejemplos de amistad, algunos de los que buscan puedan encontrar una pequeña luz en sus vidas. A veces, como las velas que se encienden en la basílica, siguen brillando aún después de que la persona se haya ido. A veces esa vela, permite a otras velas encenderse y propagar la luz. Sencillamente. Verdaderamente”.