OMPRESS-BURGOS (25-05-20) Hoy se celebra el Día de África, y Mons. Fidel Herráez, arzobispo de Burgos, en su carta de ayer recuerda esta efeméride y también a los 70 misioneros burgaleses que allí están en nada menos que 20 países. “A algunos de vosotros tal vez os sorprenda que en este periodo de dolor y de incertidumbre en el que vivimos inmersos, os invite a sentir como propia esta celebración del Día de África, que aparentemente nos resulta lejana y distante. No obstante, como ya os he dicho en alguna ocasión a lo largo de estas semanas, la experiencia de sufrimiento, cuando es vivida con sentido humano y cristiano, no nos clausura en nosotros mismos sino que nos abre a la solidaridad con las preocupaciones y la angustia de los demás, especialmente cuando son más vulnerables que nosotros mismos”.

En África, escribe Mons. Herráez, es “uno de los continentes donde también entregan su vida, sirviendo al Evangelio en más de 20 países, misioneros burgaleses; un numeroso grupo de 70 misioneros: 44 mujeres y 26 hombres (sacerdotes, religiosos, religiosas, y seglares). Es una ocasión de unirnos a ellos con el sentido homenaje de nuestro recuerdo, agradecimiento y oración”.

La suerte y el destino de los africanos, recuerda el arzobispo de Burgos, “no puede resultarnos indiferente. Sería caer en la globalización de la indiferencia, que tantas veces denuncia el Papa Francisco. A finales del año 2015, durante el regreso de un viaje a aquel continente, decía: «África ha sido explotada siempre por las otras potencias… Hay potencias que buscan solo coger las grandes riquezas de África. África es un martirio, un martirio de explotación a través de la historia». Como signo de solidaridad y de afecto, para hacerla presente en el corazón de la Iglesia, celebró por anticipado en Bangui, la capital de la República Centroafricana, la apertura del Año Santo de la Misericordia, convirtiéndola así en «la capital espiritual del mundo»”.

Nosotros como cristianos debemos sentirnos unidos a África y a los africanos: “Sus aspiraciones a la justicia y a la paz deben ser apoyadas especialmente por los europeos, pues las decisiones de hoy serán la base de la relación futura entre los dos continentes. África tiene futuro porque casi la mitad de la población tiene menos de 18 años. Pero ese futuro está amenazado por guerras, hambrunas y pandemias frecuentes, aunque pocas veces aparecen en nuestros medios de comunicación. Los diez países más pobres del mundo se encuentran en África. Las nuevas generaciones tienen derecho a permanecer en su lugar de nacimiento para servir a sus países y construir un futuro mejor para todos. Para ello deben contar con nuestro apoyo”. Por eso, “la catolicidad de nuestra Iglesia exige de nosotros un corazón grande”.

Además, añade Mons. Fidel Herráez, “la comunión eclesial, es decir, la experiencia de sentir como hermanos a los cristianos africanos, nos regala el gozo del crecimiento de esa Iglesia, rápido e incesante, que va incorporando nuevos miembros mediante procesos de evangelización y de catecumenado que pueden ser una lección y un estímulo para nosotros. Ponemos bajo la protección de la Virgen al Pueblo Africano y nos encomendamos a Ella. Nuestra Señora de África, ruega por nosotros”.