OMPRESS-ROMA (26-06-20) Se trata de un documento que plasma la renovación de la catequesis frente a la “cultura digital” y la “globalización de la cultura”, una ayuda en la tarea que el Señor resucitado confió a la Iglesia, el fiel anuncio del Evangelio. El nuevo Directorio para la Catequesis, presentado ayer en la sala de prensa del Vaticano, fue en realidad aprobado por el Papa Francisco el 23 de marzo, memoria litúrgica de Santo Toribio de Mogrovejo, el gran santo misionero de Perú y uno de los mayores impulsores de la catequesis de todos los tiempos.

Han pasado ya 23 años de la aprobación del último Directorio General para la catequesis y 15 de la publicación del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica. El objetivo no es otro que ser un punto de referencia tanto en cuanto a los contenidos como en cuanto a la pedagogía a emplear en un mundo que ha cambiado mucho. Como se explicaba en la presentación, se trata de afrontar los nuevos desafíos que la Iglesia está llamada a vivir y, en especial, el fenómeno de la “cultura digital” y la “globalización de la cultura”. “A diferencia del pasado, cuando la cultura se limitaba al contexto geográfico, la cultura digital tiene un valor que se ve afectado por la globalización en curso y determina su desarrollo. Los instrumentos creados en esta década manifiestan una transformación radical de los comportamientos que inciden sobre todo en la formación de la identidad personal y en las relaciones interpersonales. La velocidad con que se modifica el lenguaje, y con él las relaciones conductuales, deja entrever un nuevo modelo de comunicación y de formación que afecta inevitablemente también a la Iglesia en el complejo mundo de la educación”, se lee en la presentación del documento, firmada por Mons. Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la promoción de la nueva evangelización.

La peculiaridad del nuevo directorio, se afirma es “el vínculo estrecho entre la evangelización y la catequesis”, a partir del primer anuncio. Entre las prioridades están el catecumenado de adultos, la formación de catequistas y la necesidad urgente de “identificar nuevos idiomas con los que comunicar la fe”. Se destaca además la importancia de los abuelos, mujeres y familias: “Ante la crisis de las familias, los abuelos, que a menudo tienen mayores raíces en la fe cristiana y un pasado rico en experiencias, se convierten en importantes puntos de referencia”. Se subraya “la gran contribución de las mujeres a la catequesis, como novias, madres, catequistas, trabajadoras y profesionales”. Por otro lado “Las crisis matrimoniales y familiares están en aumento, que a menudo se resuelven dando lugar a nuevas relaciones, nuevas parejas, nuevas uniones y nuevos matrimonios, creando situaciones familiares complejas y problemáticas para la elección cristiana”, Se invita a mirar con realismo estas realidades familiares heterogéneas, incluidas las “situaciones irregulares”, para que se acompañe “con un estilo de proximidad, escucha y comprensión”, evitando el aislamiento o la discriminación.

Se hace además gran hincapié, se explicaba en la presentación, “en la defensa de la vida y su dignidad frente a las diversas expresiones de la cultura de la muerte que está cada vez más presentes en amplios sectores de la sociedad mundial”. También en la ecología integral para “tomar conciencia de que el compromiso con la cuestión ecológica es una parte integral de la vida cristiana”. Finalmente, el directorio invita a pensar en una catequesis con “personas marginales”, como refugiados, nómadas, personas sin hogar, personas con enfermedades crónicas, drogadictos, presos…