OMPRESS-NIGERIA (1-03-21) El viernes eran secuestradas numerosas niñas en una escuela pública de la localidad de Jangebe, en el noroeste de Nigeria. Tanto Unicef como los misioneros presentes en Nigeria han denunciado esta situación insostenible que sufre el país más poblado de África, entre pobreza, violencia y conflictos. El Papa Francisco, en el rezo del Ángelus de ayer, unía su voz “a la de los obispos de Nigeria para condenar el vil secuestro de 317 alumnas, arrancadas de su escuela, en Jangebe, en el noroeste del país. Rezo por estas muchachas, para que pronto puedan volver a casa. Estoy cerca de sus familias y de ellas”.

Hacía sólo unos días que los obispos del país se habían pronunciado sobre esta situación, pidiendo garantías para que en las regiones inseguras, sujetas a continuos ataques se garantizase a los pequeños un ambiente en el que estudiar fuera una prioridad. Es el segundo secuestro masivo en una semana. Las niñas fueron sacadas a la fuerza de un edificio escolar en Jangebe, en la región de Zamfara, en el noroeste de Nigeria. Un episodio similar ocurrió hace unos días en el Niger State, la región más extensa del país, donde fueron secuestradas 42 personas, entre ellas 27 estudiantes. Los rehenes siguen en manos de los secuestradores.

“Se necesitan acciones urgentes para proteger el futuro de niños y jóvenes involucrados en situaciones de conflicto”, escribía Unicef Nigeria en un tuit hace unas horas. “Los ataques selectivos e indiscriminados contra estudiantes, profesores, académicos, personal escolar y escuelas son inaceptables”. Los misioneros siempre han alzado su voz para advertir del peligro que se corre en algunas zonas, sobre todo en el norte. Los salesianos de Bagudo, en el estado de Kebbi, una zona predominantemente musulmana en la frontera con Benín y en la que los cristianos representan una minoría, hablan del “fanatismo religioso de Boko Haram, que se manifiesta con regular y dramática puntualidad”. En este contexto se sitúa la parroquia de St Peter, gestionada por el Centro Don Bosco. El centro recupera a niños y niñas de 7 a 15 años que viven en la calle, han sufrido maltrato físico en el hogar o se han salvado de la trata de personas.

El grupo islamista Boko Haram, que lleva varios años haciendo estragos en Nigeria y que en 2014 había secuestrado a 276 niñas de la escuela de niñas de Chibok, sigue siendo el sospechoso número uno. A pesar de la movilización internacional que suscitó aquel suceso, solo algunas de aquellas han regresado a casa. El presidente nigeriano Buhari ratificó en 2019 una declaración que comprometía legalmente al país a hacer todo lo posible para prevenir ataques a edificios escolares, secuestros y castigar estos ataques.