OMPRESS-PERÚ (22-03-21) Ocho obispos de la región amazónica de Perú han emitido un comunicado denunciando las muertes y amenazas que sufren líderes indígenas que defienden sus derechos. Hace unos días se encontraba el cadáver si vida de Estela Casanto, líder del pueblo asháninka. Quienes firman el comunicado son los obispos misioneros que están al frente de los vicariatos apostólicos de la Amazonia peruana, como Puerto Maldonado, Yurimaguas o Iquitos, que llevan años denunciando la situación de estos pueblos: “Vemos que avanza el acaparamiento de tierras, la invasión de territorios comunales, la expansión del narcotráfico, los monocultivos, especialmente de palma aceitera, en diversas lugares de la Amazonía”.

El año pasado fueron asesinados Arbildo Meléndez Grándes, en Huánuco, y Benjamín Ríos Urimishi, en Ucayali; Gonzalo Pío Flores, en Junín; Lorenzo Wampagkit Yamil, en el departamento de Amazonas; y Roberto Pacheco, en Madre de Dios. A ellos se suman Herasmo García y Yenes Ríos, asesinados en febrero de este año. “Se ha configurado un escenario”, subrayan los obispos, “que incrementa las condiciones de inseguridad y desprotección de quienes asumen la tarea de la defensa de sus poblaciones indígenas y de sus territorios, y que resulta lamentablemente en el asesinato y el despojo de sus territorios”. Todo esto, añaden, “en medio del crecimiento de la corrupción de los funcionarios públicos y el trato discriminatorio hacia indígenas que defienden sus territorios”.

Las propuestas para poner fin a esta situación son claras: primero, retomar y finalizar el proceso de titulación y reconocimiento de las tierras de las comunidades indígenas. Después, acabar con la excesiva burocracia y la corrupción y, junto a esto, diseñar un plan de vigilancia social y territorial que proteja estas tierras de las redes de narcotráfico.

Además, que la gestión pública desde el Estado cuente “con un enfoque intercultural, de acuerdo a la realidad cultural de los pueblos indígenas y respetando sus derechos para acabar con la discriminación hacia los indígenas en la administración pública”.

“El cuidado de nuestra Casa Común”, concluyen estos obispos que están al frente de los vicariatos apostólicos de Perú, “no puede hacerse realidad si se sigue acabando con la vida de los defensores indígenas que son los que han hecho posible que, a pesar de los atropellos y la depredación que ha sufrido la Amazonía durante siglos, todavía podamos tener una extraordinaria diversidad biológica y cultural”.