OMPRESS-VENEZUELA (24-01-19) La Conferencia Episcopal Venezolana ha hecho público un comunicado respaldando las marchas convocadas ayer, 23 de enero, por la Asamblea Nacional en todo el país, puesto que constituyen un “signo de esperanza” para lograr “cambios necesarios”.

En el texto recuerdan que el 23 de enero es una fecha histórica para el país. Fue en esa fecha, en 1958, cuando se logró acabar con la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez y acceder a la democracia. “Desde esa fecha el país marchó en vía de desarrollo, con una democracia que siendo perfectible, logró hacer germinar en varias generaciones los valores inherentes a ella”, señalan los obispos en el comunicado.

“Lamentablemente”, señalan, “el deterioro de la vida democrática por factores conocidos por todos abrió las puertas a que se fuera introduciendo un régimen de gobierno en el que muchos cifraron sus esperanzas, pero que, a la postre ha resultado contrario a los principios de la ética social y al respeto de la dignidad humana”.

Ante este nuevo 23 de enero, son “conscientes del sufrimiento al que ha sido sometido el pueblo venezolano por la acción gubernamental”. Por eso las marchas organizadas ayer en toda Venezuela “constituyen un signo de esperanza, algo nuevo que está comenzando a generarse en nuestro país: cambios necesarios para el desarrollo humano integral de cada persona y de todas las personas, pero siempre en democracia y de acuerdo a la Constitución Nacional”. Señalan, sin embargo, que “estas marchas no son el final del camino, sino un signo de futuro en proceso que debemos construir entre todos, sin excepción”.

Los obispos venezolanos hacen un llamamiento a las fuerzas armadas y del orden a que “protejan a la población, la acompañen y respeten con un sentido cívico ante las demandas de sus derechos y de nuevas realidades en el contexto de lo político. Proteger a los ciudadanos, es decir, al pueblo al que pertenecen sus propias familias y que sufren las mismas calamidades, debe ser lo que inspire el salir a las calles uniformados”. Les insisten por tanto, a que “obedezcan a su conciencia como venezolanos. El valor de la vida y la libertad son indiscutibles, no se negocian”.