OMPRESS-ROMA (3-07-20) El Papa Francisco pide en un nuevo “vídeo del Papa”, que la Iglesia y todos los cristianos animemos y estemos “al lado de las familias ayudándolas a descubrir caminos que les permitan superar todas las dificultades”. Es la intención de oración que el Santo Padre confía a la Red Mundial de Oración del Papa para este mes de julio. El Papa en el vídeo expresa su preocupación por las familias que necesitan ser protegidas en estos momentos difíciles. Pide, por ello, que los Estados las protejan y que “en el mundo de hoy sean acompañadas con amor, respeto y consejo”.

“Recemos para que las familias en el mundo de hoy sean acompañadas con amor, respeto y consejo y, de modo especial, sean protegidas por los Estados”, pide el Papa. “La familia tiene que ser protegida. Son muchos los peligros a los que está enfrentada: el ritmo de vida, el estrés… A veces los padres se olvidan de jugar con sus hijos. La Iglesia tiene que animar y estar al lado de las familias ayudándolas a descubrir caminos que les permitan superar todas estas dificultades. Recemos para que las familias en el mundo de hoy sean acompañadas con amor, respeto y consejo. Y de modo especial, sean protegidas por los Estados.”

La familia atraviesa una crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales, decía el Papa Francisco en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium. “Se trata de la célula básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer a otros, y donde los padres transmiten la fe a sus hijos”. Y es un hecho, explican desde la Red Mundial de Oración que las realidades de las familias de hoy son diferentes a las del pasado. Inmersas en una cultura donde hay poco tiempo, donde el exceso de trabajo a veces impide el espacio para la convivencia y donde la conexión digital desplaza, en algunos casos, los lazos afectivos, muchas familias se sienten solas y sufren en silencio. En estos tiempos de crisis, además, donde seguimos viendo las consecuencias socioeconómicas de la pandemia —como la pérdida de trabajo o la dificultad de mantener una vivienda— se hace más evidente que ni los individuos ni la sociedad pueden prescindir de las familias.