OMPRESS-BANGLADESH (5-12-17) El hermano José Javier Bometón Aguilar, religioso marista en Bangladesh, ha explicado en una nota enviada a las Obras Misionales Pontificias de España cómo vivió su encuentro con el Papa.

El sábado por la mañana el Papa Francisco se reunía con los sacerdotes, religiosas y religiosos, con los consagrados. Dejando de lado la intervención que tenía preparada, improvisó en español. Bromeando, les dijo que no sabía si sería mejor o peor, “pero les aseguro que va a ser menos aburrido”.

José Javier, que estuvo presente, nos dice que “como misionero español en Bangladesh tuve una experiencia inolvidable. Este encuentro con el Papa tuvo lugar en la Iglesia del Santo Rosario, la iglesia católica más antigua (1677) que se puede encontrar en Dhaka, capital de Bangladesh. La Iglesia en Bangladesh cuenta con un cardenal, 9 obispos, 228 sacerdotes diocesanos, 163 religiosos sacerdotes, 114 hermanos y 1.100 religiosas. En el encuentro hubo unos 1.500 participantes. Tras unos momentos de oraciones y cantos llegó el papa Francisco, que recibimos con muchos aplausos y signos de júbilo.

Tras unas palabras de bienvenida del arzobispo Moses Costa (CSC), pudimos escuchar los testimonios de un sacerdote diocesano, un sacerdote misionero italiano (PIME), un hermano religioso (CSC), una religiosa (SMRA) y un seminarista. Cada uno de ellos fue abrazado por el Papa tras su intervención.

El Papa nos dirigió unas palabras en lengua castellana traducida simultáneamente a lengua inglesa prefiriendo hacer la homilía sin leer el texto escrito que traía preparado. Su mensaje se inspiró en el profeta Isaías 11, 1: ‘Saldrá una vara del tronco de Jesé, y un vástago retoñará de sus raíces’. Nos recordó que el que siembra la semilla es Dios y que nosotros tenemos que cuidar el vástago que va creciendo. Lo tenemos que cuidar desde la oración y el discernimiento, intentando separar o anular todo lo que puede hacer que el vástago se quede sin crecimiento o muera. Este cuidado del vástago no es solo a nivel personal, sino también ayudándonos unos a otros, y esta ayuda hay que hacerla desde la ternura, no desde la murmuración y la crítica destructiva o el chisme comunitario.

El Papa nos recordó que el chisme en comunidad es como una bomba lanzada por un terrorista. Bomba, porque destruye el espíritu comunitario, y terrorista, porque la persona que habla mal del hermano en comunidad se esconde del hermano y le hiere. Y también nos recordó que debemos vivir nuestra vocación con alegría y con la seguridad de que es Dios quien nos ayuda en todo momento, sintiéndonos felices por estar haciendo su voluntad. Para la Iglesia católica de Bangladesh, país de minoría cristiana, fue muy reconfortante el poder sentir a nuestro lado al Santo Padre”.