OMPRESS-ROMA (18-05-18) La presentación de las cartas credenciales de varios embajadores ante la Santa Sede, dio oportunidad ayer al Papa Francisco de hablar sobre los derechos humanos, y hacer un llamamiento a “desafiar la globalización de la indiferencia”.

El Papa Francisco, en la Sala Clementina del Vaticano, se dirigía a los embajadores, señalando que “la Iglesia está persuadida que el fin general de toda actividad diplomática debe ser el desarrollo integral de toda persona, hombre y mujer, niño y anciano, y el de las naciones, dentro de un marco global de diálogo y cooperación al servicio del bien común”.

Hacía referencia el Papa a los 70 años de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, un llamamiento a “un renovado espíritu de solidaridad hacia todos nuestros hermanos y hermanas, especialmente a cuantos sufren los flagelos de la pobreza, la enfermedad y la opresión. Nadie puede ignorar nuestra responsabilidad moral de desafiar la globalización de la indiferencia, el hacer como si no pasara nada ante las trágicas situaciones de injusticia que exigen una respuesta humanitaria inmediata”.

Por eso, para construir un mundo de fraternidad y paz, explicaba, entre las cuestiones más urgentes a las que se enfrenta la comunidad internacional está “el acoger, proteger, promover e integrar a cuantos huyen de la guerra y del hambre o son forzados por las discriminaciones, persecuciones, pobreza y degradación ambiental a dejar sus tierras”. Se trata de problemas que transcienden las fronteras nacionales, pero que exigen, decía el Papa Francisco, “decisiones y políticas caracterizadas sobre todo por la compasión, la amplitud de miras y la valentía”.