OMPRESS-ROMA (19-02-18) El Papa Francisco, en su intervención durante el Angelus de ayer domingo, hablaba sobre la Cuaresma como tiempo de lucha espiritual, de preparación: “Jesús va al desierto para prepararse a su misión en el mundo”.

Comentando el Evangelio de ayer, primer Domingo de Cuaresma, el Papa señalaba que, aunque Jesús no tiene necesidad de conversión, en cuanto  hombre, y como preparación a su misión en el mundo, debe pasar a través de la prueba. También para nosotros, decía, la Cuaresma es un tiempo de “lucha espiritual: estamos llamados a afrontar al Maligno mediante la oración para ser capaces, con la ayuda de Dios, de vencerlo en nuestra vida cotidiana”.

Jesús, tras las tentaciones en el desierto, comienza a predicar el Evangelio. El Papa hablaba de tres palabras: tentación, buena noticia, conversión. “En nuestra vida tenemos siempre necesidad de conversión – ¡todos los días! – y la Iglesia nos hace orar por esto. De hecho, nunca estamos suficientemente orientados hacia Dios y tenemos que dirigir continuamente nuestra mente y nuestro corazón hacia Él”. A pesar de ello, añadía, “la Cuaresma es un tiempo de penitencia, sí, pero no es un tiempo triste”, porque “sólo Dios nos puede dar la verdadera felicidad: es inútil que perdamos nuestro tiempo buscándolo en otro lado, en las riquezas, en los placeres, en el poder, en la carrera… El reino de Dios es la realización de todas nuestras aspiraciones, porque es, al mismo tiempo, salvación del hombre y gloria de Dios”.