OMPRESS-ROMA (14-01-19) El Papa Francisco, tras bautizar 34 niños en una hermosa ceremonia en la Capilla Sixtina del Vaticano, se refirió a la Fiesta de ayer del Bautismo de Jesús, durante el Ángelus.

De la escena del Bautismo en el Jordán el Papa destacaba el papel del pueblo agolpado a las orillas del río, esperando a ser bautizados por Juan: “Jesús está en medio del pueblo. Este no es solamente un trasfondo de la escena, sino es un componente esencial del acontecimiento. Antes de sumergirse en el agua, Jesús se ‘sumerge’ en la multitud, se une a ella asumiendo plenamente la condición humana, compartiendo todo, excepto el pecado. En su santidad divina, llena de gracia y de misericordia, el Hijo de Dios se ha hecho carne precisamente para tomar sobre sí y quitar el pecado del mundo: tomar nuestras miserias, nuestra condición humana”.

El segundo elemento que ponía de relieve el evangelista Lucas, señalaba el Papa Francisco, es que Jesús se “sumerge” también en la oración: “El bautismo es el inicio de la vida pública de Jesús, de su misión en el mundo como enviado del Padre para manifestar su bondad y su amor por los hombres. Esta misión se cumple en constante y perfecta unión con el Padre y con el Espíritu Santo. También la misión de la Iglesia y de la de cada uno de nosotros, para ser fiel y fructífera está llamada a ‘injertarse’ en la de Jesús. Se trata de regenerar continuamente en la oración la evangelización y el apostolado, para dar un claro testimonio cristiano no según los proyectos humanos, sino según el plan y el estilo de Dios. Queridos hermanos y hermanas, la fiesta del Bautismo del Señor es una ocasión propicia para renovar con gratitud y convicción las promesas de nuestro Bautismo, empeñándonos a vivir cotidianamente en coherencia con él”.

Previamente, en la ceremonia del bautismo de los 34 niños les recordó a sus padres la tarea de transmitir la fe con el ejemplo, con las palabras, enseñando a los niños a hacer el signo de la cruz: “Lo importante es transmitir la fe con vuestra vida de fe: que vean el amor de los cónyuges, que vean la paz de la casa, que vean que Jesús está allí”.