Esther y Caridad religiosas Agustinas Misioneras españolas, asesinadas la tarde del Domund de 1994, han sido declaradas mártires.

 

El Santo Padre Francisco, según informa la Agencia Fides, ha autorizado la publicación del decreto que reconoce el martirio de monseñor Pierre Claverie, y de los sacerdotes y religiosos asesinados en Argelia entre 1994 y 1996 por odio a la fe. Los nuevos mártires son Henri Vergès, Paul-Hélène Saint-Raymond, Esther Paniagua Alonso, Caridad Alvarez Martin, Jean Chevillard, Jean Dieulangard, Charles Deckers, Christian Chessel, Jeanne Littlejohn, Angèle-Marie, Denise Leclercq, Bibiane, Odette Prévost, Christian de Chergé, Luc Dochier, Christophe Lebreton, Michel Fleury, Bruno Lemarchand, Paul Favre -Miville y Célestin Ringeard.

El 23 de octubre de 1994, el día del DOMUND de aquel año, eran asesinadas a tiros las Agustinas Misioneras españolas Esther Paniagua Alonso y Caridad Álvarez Martín. Meses antes se habían despedido de sus familias en España, conscientes de que en cualquier momento podrían ser asesinadas. “Si nos pasa algo, seguimos estando en las manos de Dios” dijeron las misioneras a sus familias en la despedida. Durante su discernimiento en comunidad, las misioneras decidieron libremente quedarse, según explicó su superiora “por fidelidad al Evangelio, amor por el pueblo argelino”. Según dijeron “no nos pueden quitar la vida, porque ya se la hemos dado”.

En mayo de 1994 eran asesinados el padre Henri Vergès y la hermana Hèlene Saint-Raymond. meses más tarde en diciembre de 1994, cuatro Padres Blancos eran masacrados en Tizi Ouzou.

El 3 de septiembre de 1995 eran asesinadas otras dos religiosas. En el mes de marzo de 1996, siete monjes monjes trapenses de Tibhirine eran secuestrados por Grupo Islámico Armado. Unos meses después los terroristas anunciaban el asesinato de los monjes. El prior, Christian de Chergé, escribió dos años antes de su muerte: “Si ocurriera un día – que podría ser hoy – que fuera víctima del terrorismo que parece afectar a todos los extranjeros que viven en Argelia, querría que mi comunidad, mi iglesia, mi familia, recordaran que mi vida ha sido donada a Dios y a este país. Que supieran asociar esta muerte a tantas otras igualmente violentas, dejadas en la indiferencia y el anonimato”.

Setenta días después del asesinato de los monjes de Tibhirine, era asesinado en Argelia, Mons. Pierre Claverie, obispo de Orán, junto a su chófer musulmán.

Todos ellos expresaron su voluntad de estar al lado del pueblo argelino pese a la violencia del terrorismo. “Ante el peligro de una muerte que era omnipresente en el país, tomaron la decisión, aun arriesgando sus vidas, de vivir hasta el final los lazos de hermandad y amistad que habían tejido con sus hermanos y hermanas de Argelia a través del Amor”, declara la Conferencia Episcopal Regional de África del Norte a la Agencia Fides. “Los nuevos mártires son testigos de una fraternidad sin fronteras, un amor que no hace diferencias”.