OMPRESS-NÍGER (17-09-20) La lanza el arzobispo de Niamey, la capital de uno de los países más pobres de África, que ha sufrido inundaciones torrenciales, un desastre que se une a la lacra del terrorismo y de las repetidas crisis alimentarias. En los últimos dos meses Níger ha sufrido lluvias torrenciales, y más de 200.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares, según informa la Conferencia Regional de Obispos del Oeste de África (RECOWA-CERAO).

El martes el arzobispo de Niamey, Mons. Laurent Lompo, lanzaba un llamamiento desesperado pidiendo ayuda: “La mayoría de las aldeas a lo largo del río Níger están sumergidas. Esto ha causado daños enormes a los campos, al cultivo del arroz, pero también ha causado pérdidas humanas con 65 muertos y más de 200.000 personas afectadas y sin hogar”. La misma situación se ha vivido en el norte de Nigeria. El estado nigeriano de Kebbi también ha sido devastado por las fuertes lluvias.

La lluvia cayó durante semanas y provocó el desbordamiento del río Níger. Los diques y las infraestructuras hídricas y agrícolas sufrieron daños y los arrozales quedaron sumergidos. Según el comunicado de prensa emitido por el Consejo de Ministros del país, el pasado viernes 11 de septiembre, cerca de 7.000 hectáreas de cultivos de dunas y 3.082 hectáreas de cultivos de regadío han sido anegadas por el agua. Ocho regiones y 50.000 familias han sufrido las consecuencias. El gobierno anunciaba un plan de emergencia para ayudar a las víctimas. Se trata de “otro duro golpe para nuestro país, que desde hace varios años se ve amenazado por el terrorismo y repetidas crisis alimentarias”, señalaba Mons. Lompo. En los últimos diez años, Níger ha sufrido ataques de grupos terroristas como Boko Haram, Aqmi, Al-Qaeda y el Islam Support Group. 71 soldados eran asesinados en diciembre de 2019, y 89 sólo en enero de este año.

En los barrios de la capital, “hay lugares donde ya no podemos caminar”, explicaba el obispo. “El nivel del agua es tan alto que necesitas canoas prestadas para cruzar, algo que nunca hemos visto en Níger. A nivel parroquial, en la parroquia de Saint-Paul Harobanda, junto al río, muchos de nuestros cristianos no tienen hogar. También tenemos la parroquia de São José da Saga, ubicada junto al río donde mucha gente está intacta. La comunidad de las Hermanas de la Caridad de la Madre Teresa se encuentra actualmente en la Arquidiócesis, mientras que los enfermos de su dispensario han sido trasladados a otras clínicas y hospitales”.

La Iglesia de Níger, que ya ayuda a las poblaciones afectadas a través de Caritas, pide ayuda: “Rezamos para que personas generosas y de bien nos ayuden, porque, a nivel de Caritas, lanzamos las actividades de primeros auxilios y apoyo”, explica, “y una ayuda adicional podría ayudarnos a servir mejor a la población”.

En vísperas del comienzo del año escolar, el arzobispo de Niamey no oculta su preocupación. Las familias desplazadas están ocupando las escuelas: “Si no montamos carpas y no damos comida a la población, si no atendemos el tema sanitario de estas familias, sobre todo en un contexto de crisis sanitaria, la situación corre peligro de agravarse”.