OMPRESS-ECUADOR (31-03-20) La familia salesiana lanza en Ecuador una iniciativa para ayudar a 1.000 familias con escasos recursos o viven literalmente al día con sus ingresos diarios, haciéndoles llegar un kit de alimentos cada día. La pandemia del coronavirus no solo ha provocado miles de personas infectadas y fallecidas alrededor del mundo, también ha significado un duro golpe a la economía de los países en los que abunda la pobreza y la miseria. Todo ello debido al período de aislamiento y a la paralización de las actividades productivas a todos los niveles. Este es el caso de Ecuador, uno de los países latinoamericanos más afectados por el coronavirus en América Latina. Son precisamente las familias de escasos recursos económicos, porque no cuentan con trabajo estable y viven de un ingreso diario, las más afectadas por esta situación.

La Inspectoría Salesiana del Ecuador, a través de la procura “Misión Don Bosco”, ha querido responder a esta situación con la campaña denominada “Por el pan de cada día, para que puedan quedarse en casa”. Con esta iniciativa se busca, ayudar a un promedio de 1.000 familias con la entrega de un kit de provisiones básicas –valorado en 60 dólares– durante tres meses.

Los beneficiarios directos serán los grupos más vulnerables vinculados a las misiones andinas, amazónicas, parroquias, y el Proyecto Salesiano Ecuador, que son obras prioritarias para la Inspectoría Sagrado Corazón de Jesús de Ecuador. Es por ello por lo que se tomará en cuenta a las familias que no reciban apoyo del gobierno, que tengan solo un progenitor y el número de hijos sea superior a tres, y también si tienen a su cuidado a adultos mayores y a personas con discapacidad; que su ingreso provenga de ventas ambulatorias y no cuenten con una remuneración fija.

Para lograr este objetivo, se ha iniciado una campaña de sensibilización a nivel nacional con los distintos grupos de la Familia Salesiana y la sociedad en general. Todo ello, como explican los salesianos en Ecuador, fieles a las constituciones salesianas, en las que se señala que los primeros y principales destinatarios de la misión son los jóvenes, especialmente los más pobres.