OMPRESS-NICARAGUA (23-04-18) En los últimos días se ha disparado la tensión en Nicaragua, antes las reformas de la Seguridad Social que ha llevado adelante el ejecutivo del país, que reducen las pensiones de los jubilados y aumentan las contribuciones para poder cobrar una pensión en el futuro. La protesta contra las medidas, que se ha extendido a 16 ciudades del país, une a estudiantes y ancianos, trabajadores y empresarios y a amas de casa. La policía ha enviado a las fuerzas antidisturbios para dispersar violentamente a los manifestantes pacíficos. Las imágenes de las redes sociales dejan clara la violencia excesiva contra las protestas, que ha dejado ya 10 muertos, entre ellos un periodista.
El Papa Francisco, ayer, durante el rezo del Regina coeli, decía: “Estoy preocupado por lo que está sucediendo estos días en Nicaragua, donde, tras una protesta social, se han producido enfrentamientos, que han causado también algunas víctimas. Expreso mi cercanía en la oración a aquel país, y me uno a los obispos al pedir que cese toda violencia, se evite un inútil derramamiento de sangres y las cuestiones abiertas se resuelvan pacíficamente y con sentido de responsabilidad”.
El Papa hacía referencia a la nota que han hecho pública los obispos nicaragüenses, el viernes 20 de abril. En ella dicen escuchar “los gritos de clamor de justicia de los jóvenes nicaragüenses que reclaman cívicamente sus derechos”. Los obispos piden al gobierno que derogue la reforma del Instituto Nicaragüense de la Seguridad Social, una decisión unilateral.
También recuerdan al ejecutivo que “la vía para lograr la paz y solucionar los más profundos conflictos es el diálogo, que tiene como centro la dignidad de la persona y el bien común, especialmente de los más vulnerables y empobrecidos”. Y es que, como señalan, “hay pecados sociales que ningún ser humano puede ignorar sino que debe denunciar, sobre todo si se desean restituir los derechos violentados de los más vulnerables: nuestros jubilados”.