DOMINGO DEL BUEN PASTOR

 

Sergio Requena (CEE)

Luis Manuel Suárez (CONFER)

Ana Cristina Ocaña (CEDIS)

José María Calderón (OMP)

En Pascua hay un domingo, el cuarto, en el que la Iglesia pone como referente a Jesús, Buen Pastor. Él cuida de las ovejas que el Padre le ha encomendado y las lleva por el camino recto a los pastizales del cielo.

Ese domingo se nos pide una especial Oración por las Vocaciones, haciéndonos eco de la oración de Jesús: “Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies” (Mt 9,38). En esta Jornada se pretende suscitar en todos los jóvenes la pregunta por su vocación, desde el marco trazado por el proceso sinodal sobre “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”; y, a la vez, se invita a toda la comunidad cristiana a orar por las vocaciones que la Iglesia necesita en nuestro contexto. Tres instituciones tienen el encargo de sacarla adelante en España: el Departamento de Pastoral Vocacional de la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios de la Conferencia Episcopal Española, el Área de Pastoral Juvenil Vocacional de la Conferencia Española de Religiosos, y el departamento homólogo de la Conferencia Española de Institutos Seculares.

Desde hace unos años, la CEE pensó que sería bueno que otra Jornada, que se celebraba en otra fecha, se uniera a esta: la de Vocaciones Nativas, dependiente de Obras Misionales Pontificias. Desde entonces, las OMP forman parte también de las instituciones que organizan esta doble propuesta en el domingo del Buen Pastor.

Y es lógico, porque, si es importante dedicar al menos un día a rezar por las vocaciones, un cristiano —que necesariamente tiene el corazón católico, universal— no puede dejar de pensar también en las vocaciones de aquellos países donde la vida cristiana está comenzando a ser una realidad. ¡Todos rezamos para que en el mundo florezcan esas vocaciones que ayudarán que la Iglesia sea Madre y Maestra! Por las de aquí, para que los jóvenes hagan sitio en su corazón a la llamada del Señor a seguirle por el camino estrecho de la entrega, para servir a Dios, a la Iglesia y a sus hermanos. Y las de allá, donde muchos jóvenes se están abriendo a la fe, a menudo entre grandes dificultades materiales, y con mucha generosidad y alegría desean también consagrar su vida al Evangelio.

Oramos porque descubrimos que el testimonio de quienes han dejado todo para seguir al Señor es una fuente de alegría y de confianza en el amor infinito de Dios por el hombre. Oramos porque sabemos que la Eucaristía construye la Iglesia y que el sacerdocio es imprescindible para hacer presente a Dios Eucaristía. Oramos porque nos sentimos responsables de la Iglesia y queremos que no haya un rincón de la tierra donde no se predique la fe en el Señor Jesús.

Y porque sentimos la responsabilidad de toda la Iglesia, esté donde esté, no queremos que ninguna vocación se pierda. Por ello también oramos para que todos los jóvenes que deseen consagrar su vida al Padre tengan la valentía, el coraje, la ayuda espiritual, la comunidad cristiana que les acoja y los recursos necesarios para poder llevar a cabo el plan de Dios en sus vidas. Por eso, a esta campaña de oración se une la toma de conciencia de que podemos ayudar a que los seminarios y noviciados de esas Iglesias jóvenes donde trabajan nuestros misioneros puedan realizar su tarea, y se nos anima a colaborar económicamente en su mantenimiento. Vocaciones Nativas busca hacer posible que, en la misión, a los jóvenes no les falten los medios humanos y materiales para cumplir con su vocación sacerdotal o religiosa.

Desde ahí se entiende muy bien el lema de este año para esta doble Jornada —Mundial de Oración por las Vocaciones y de Vocaciones Nativas—: “¿Para quién soy yo?” Sí, porque el cristiano está llamado a ser para mucho más que “para una cosa”, un trabajo, una ocupación… Está llamado a ser “para Alguien”, para quien es capaz de llenar el corazón y la vida: para Dios. El hombre ha sido creado por amor y para amar. Quedarnos en algo intermedio es fuente de tristeza y de angustia.

Y tú, ¿para quién eres? ¿Te has planteado alguna vez que Dios puede estar contando contigo para grandes aventuras? Puede que sea para que tomes un camino concreto de especial consagración… o bien otra misión: ¿la de orar por los demás?, ¿la de ofrecer tus pequeñas cosas de cada día por la fidelidad y el ánimo de quienes se están planteando su vocación?, ¿la de colaborar económicamente en la formación y crecimiento de quienes intentan seguir al Señor en países donde no tienen medios?…

Cuatro instituciones distintas, pero con una única preocupación en este domingo del Buen Pastor: que en España no nos olvidemos de que la Iglesia es nuestra y de que su mantenimiento, crecimiento e implantación en toda la tierra son de nuestra incumbencia, son también “asunto nuestro”. ¡Gracias por tomarte en serio esta bonita intención!