LLAMADA RESPUESTA Y MISIÓN

 

Anastasio Gil (OMP)
Maricarmen Álvarez (CONFER)
Sergio Requena (CEE)

La celebración de la Pascua nos introduce en un tiempo especial para experimentar el encuentro con el Resucitado. La Iglesia vive con pasión las narraciones en las que, de manera misteriosa, Jesús se presenta ante los cristianos para quitarles el miedo, fortalecerles en la fe e invitarles al seguimiento. Más tarde vendrá la fuerza de lo alto para que la respuesta no se haga esperar.

En el epicentro de estas celebraciones, la Iglesia proclama, en el IV Domingo de Pascua, la parábola del Buen Pastor. Es día de invitar a las comunidades cristianas a orar para que la llamada de este Buen Pastor resuene en el corazón de los fieles, de modo que cada uno, según su vocación, responda con generosidad. De ahí el nombre de Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, sin distinción de unas u otras. Es suficiente con entender que es Dios quien llama e invita a tomar parte en la misión.

Desde hace años, en España se ha sumado a esta Jornada, por su carácter universal y para poner de relieve el origen divino de la vocación, la Jornada de Vocaciones Nativas. Son las numerosas vocaciones —a la vida consagrada y al sacerdocio— que Dios suscita en las Iglesias jóvenes, como signo de madurez en aquellas comunidades en formación.

No son dos intenciones yuxtapuestas convencionalmente. Es la oportunidad de contemplar la vocación desde dos perspectivas complementarias, cuyo denominador común es el origen de la llamada, la respuesta de los elegidos y la misión que la Iglesia encomienda según el carisma recibido.

 

“Tienes una llamada”

El lema elegido para este 2018, en el umbral mismo del Sínodo de los Obispos sobre “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, no puede ser más apropiado. La llamada viene de otro. La vocación no es fruto de que uno, de manera espontánea, se apunte a hacer una cosa buena. Nace del exterior, tiene su origen en ese Otro. Así es la historia escondida de cada vocación al sacerdocio o a la vida consagrada. Así es como muchas comunidades cristianas de reciente implantación descubren cómo algunos de sus jóvenes oyen, sienten y barruntan que Dios les llama.

El altavoz de esta llamada suele ser la misma comunidad cristiana, de la que Dios se sirve para desvelar el misterio vocacional. No es una llamada asamblearia ni de elección aleatoria: es en el clima de oración y comunión eclesial donde los fieles entienden que Dios les llama. De ahí que esta Jornada se celebre no individualmente, sino en ese clima orante. Las numerosas vigilias son un instrumento más para ello.

Y, finalmente, lo esencial de la vocación: la respuesta. Muchas personas saben que tienen una llamada, pero pasan de largo, entretenidas en distracciones o víctimas de la pereza o la indiferencia. Dejan correr la oportunidad, y Dios llama a otra puerta.

Es el momento de aprovechar estas llamadas para dar respuesta rápida, generosa y radical. También, y con la misma gravedad, es la oportunidad de ayudar a que otros puedan responder con igual lealtad. La Iglesia en esta Jornada nos pide ayuda, con la oración y la generosa colaboración económica, para contribuir a la formación de esas vocaciones que Dios suscita en las Iglesias más pobres y necesitadas, las vocaciones nativas.

 

En comunión eclesial

Las Jornadas que jalonan el Calendario Litúrgico suelen tener una institución como responsable y protagonista. Aquí son tres las instituciones eclesiales que se dan la mano para entrelazar en una única realidad lo que pudiera considerarse lo más bello de la fe cristiana: la vocación de especial consagración al servicio de la Iglesia.

La Conferencia Episcopal Española encarga a su Comisión de Seminarios y Universidades promover las acciones precisas para que la comunidad cristiana sea consciente de suscitar, acompañar y fortalecer los indicios vocacionales que se detectan en los jóvenes, especialmente al sacerdocio, aunque no de manera exclusiva.

La CONFER encomienda a su Área de Pastoral Juvenil Vocacional que dé prioridad al necesario acompañamiento de aquellos chicos y chicas que descubren que su vida puede tener un sentido más allá de las propuestas inmediatas del mundo en que se mueven; respuesta de entrega total y radical de su existencia.

OMP, a través de la Obra de San Pedro Apóstol, tiene el gozo de comunicar a la Iglesia universal que Dios sigue llamando al sacerdocio y a la vida consagrada en el seno de las Iglesias nacientes y en formación. En ellas, la respuesta a la llamada es masiva, pero estas vocaciones necesitan el acompañamiento de toda la Iglesia.

Es, por tanto, signo de comunión eclesial que esta Jornada sea una expresión como la de la Iglesia orante de Jerusalén, que pedía al Espíritu la difusión del Evangelio y ponía a disposición de los apóstoles los recursos humanos y materiales para ello.

escort corlu escort fethiye escort antalya escort kemer