OMPRESS-TERUEL (11-05-18) Como cada año cuando llega la época de las primeras comuniones y confirmaciones, la delegación de misiones de la diócesis de Teruel ha presentado un proyecto de solidaridad a los niños que reciben por primera vez a Jesús o, en la caso de la confirmación, la fuerza del Espíritu Santo. Es una oportunidad para que, en la celebración de estos sacramentos, abran su corazón a amar sin límites.

El proyecto de solidaridad de este año está en Kikonka, en la República Democrática del Congo. Allí los misioneros escolapios llevan adelante la escuela “Sainte Dorothée de Kikonka”. La comunidad escolapia acaba de comenzar un proyecto con niños abandonados y el responsable del proyecto es el misionero Javier Negro, padre escolapio originario de la localidad turolense de Bello. Para dicho proyecto se necesitan 8.000 euros.

Kikonka es una misión a unos 100 kilómetros de Kinshasa, tiene una población de 15.000 habitantes. Desgraciadamente, son muchos los niños y niñas que deambulan por los caminos, duermen bajo los árboles, con hambre – pueden pasar dos días sin comer nada – en grupitos de tres o cuatro, harapientos, descalzos… Con este proyecto se quiere acoger y acompañar a estos niños de Kikonka, algunos con sólo 6 años, en su situación de desamparo familiar y social graves y ayudarles a satisfacer sus necesidades básicas físicas, psíquicas y espirituales.

 

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