OMPRESS-BURKINA FASO (5-03-18) La provincia de la Orden de los Camilos de Burkina Faso – los Ministros de los Enfermos – ha creado muchas estructuras sanitarias en el país. Por ello, según informa en su página web, estos religiosos han pensado que había llegado el momento de dedicarse a la formación de personal. Se trata de dar el toque de los Camilos a un personal de enfermería y de obstetricia, según les decía su fundador, San Camilo de Lelis: tratar a cada enfermo como si fuera Jesucristo.

Para lograr este objetivo en el año 2016 se fundaba en la capital de Burkina Faso, Uagadugú, una escuela privada de enfermería y obstetricia. Cuenta con la autorización del Ministerio de Sanidad de Burkina Faso, con el nombre: Ecole Privée de santé Saint Camille (EPSCA).

La escuela se ponía en marcha en octubre de 2016, acogiendo a sus primeros cincuenta alumnos. Se utilizaron instalaciones provisionales, lo que limitaba el número de alumnos por falta de espacio. Actualmente el número de alumnos alcanza los 150 y, en octubre de 2018, se entregarán los primeros títulos de Enfermeras de Estado y Obstétricas de Estado. El curso completo dura tres años.

Teniendo, por tanto, necesidad de espacio y siendo la demanda cada vez más elevada, esta provincia africana de los Camilos presentó a la Conferencia Episcopal Italiana un proyecto de construcción. Se trata de construir una escuela que pueda acoger al menos a 300 alumnos, reservando además otra sala para los alumnos que quisieran acceder a otras especializaciones en enfermería.

El pasado 15 de febrero, la Conferencia Episcopal Italiana aprobaba el proyecto de la nueva escuela. Los fondos provienen del “8 per mille”. El 8 por mil, parecido a la “casilla para la Iglesia” de la declaración de la renta en España. Con este 8 por mil los católicos italianos dan parte de sus impuestos a la Iglesia para sus obras de caridad.

El misionero Salvatore Pignatelli, responsable de la realización del proyecto en Burkina Faso, ha agradecido la financiación de esta escuela que tanta importancia tiene para dar la impronta de amor camiliana a la sanidad en Burkina Faso.