OMPRESS-SEVILLA (4-09-19) Como cada año el arzobispo de Sevilla, Mons. Juan José Asenjo, envía una carta pastoral a los fieles sevillanos al inicio del curso. La de este curso se centra en gran parte en la celebración del Mes Misionero Extraordinario. Este mes, explica el arzobispo, “que con la Iglesia universal vamos a celebrar el próximo octubre, será un tiempo oportuno para intensificar el dinamismo misionero que es exigible a todos los cristianos”. Es una oportunidad de “redescubrir en la missio ad gentes el modelo de nuestra acción pastoral ordinaria, pues como dice el papa Francisco en Evangelii Gaudium: La salida misionera es el paradigma de toda obra de la Iglesia”.

Mons. Asenjo recuerda a los católicos sevillanos que “la lectura en clave misionera de nuestra pastoral ordinaria no debe disminuir nuestro interés por la misio ad gentes. Hoy sigue siendo urgente llevar el Evangelio a quienes aún no conocen a Cristo. En la actualidad hay muchos lugares de la tierra donde faltan comunidades cristianas capaces de encarnar la fe en el propio ambiente y constituirse ellas mismas en misioneras. Hay pueblos y grupos humanos donde la Iglesia no está implantada. En nuestros días sigue habiendo pueblos y culturas que aún no han tenido la posibilidad de ser iluminados por el Evangelio. A la vista de estos horizontes deben brotar del corazón de todo cristiano los sentimientos del apóstol Pablo: ‘nos apremia el amor de Cristo’ (2 Cor 5, 14) y el ‘¡ay de mí se no anuncio el Evangelio!’ (1 Cor 9, 16)”.

“Soy consciente”, continúa la carta, “de que el mejor servicio que la Iglesia tiene que ofrecer a las personas y a los pueblos es dar a conocer a Jesucristo. Por mi parte, sabiéndome miembro del cuerpo episcopal, sucesor del Colegio de los Apóstoles, corresponsable de la evangelización de todos los pueblos, deseo vivamente que toda la Archidiócesis vibre en este Mes misionero extraordinario. Aunque en el pasado mi palabra no ha tenido el eco que hubiera deseado, una vez más invito a los sacerdotes diocesanos y los laicos que se sientan movidos por el Espíritu del Señor, a que se ofrezcan a la obra misionera en las diócesis que carecen de clero, donde desarrollen, al menos temporalmente, su ministerio con espíritu de servicio. Por otra parte, exhorto a todos los presbíteros a que aprovechen este Mes para avivar entre los fieles el celo por la evangelización de los pueblos en la catequesis y la predicación. Les pido además que hablen a las familias cristianas de la necesidad de cultivar las vocaciones misioneras entre los propios hijos y que fomenten el fervor misionero en los grupos de jóvenes cristianos, de forma que surjan de entre ellos futuros evangelizadores”.

“Puesto que toda la Iglesia es misionera y la obra de la evangelización es deber fundamental del Pueblo de Dios, todos debemos orar intensamente para que el Señor fecunde con su gracia la obra de los misioneros y surjan vocaciones para la misión. Os invito además a abrir vuestros corazones de tal forma que, compartiendo nuestros bienes, podamos socorrer con los recursos necesarios las inmensas necesidades, materiales, culturales y espirituales de los territorios de misión”.