OMPRESS-CHINA (8-05-20) Tras pasar la presión mediática por el coronavirus, la administración comunista china comienza de nuevo a quitar cruces de lugares de culto. Informa de ello la agencia de noticias católica UCA News. En las últimas semanas, las autoridades han eliminado las cruces de la parte superior de dos iglesias, y se temen más actuaciones de este tipo. No parece una coincidencia que la retirada de las cruces comenzara tras la noticia del alta del último paciente de covid-19 en Wuhan, la ciudad donde se tuvo noticia por primera vez del coronavirus en diciembre pasado.

Las autoridades retiraron la cruz de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario en la diócesis de Anhui el 18 de abril, informó a UCA News una fuente de la diócesis. La Iglesia formaba parte de la “Iglesia reconocida por el Estado” – la llamada Iglesia patriótica –, pero carecía de sacerdotes o religiosas que dirigieran el culto, que estaba en manos de los mismos feligreses. Cinco días antes, estos feligreses acudieron a las autoridades locales para conseguir los permisos de reparación del edificio. La respuesta de las autoridades fue que el plan era eliminar las cruces de las iglesias católicas y protestantes de la zona. Un funcionario les pidió las llaves el 16 de abril, “querían entrar a la iglesia y quitar la cruz”. Los feligreses informaron de los hechos al obispo Liu Xinhong de Anhui. Les ordenó ir a la oficina local de la Asociación Patriótica Católica China, y pedir detalles. Pero los funcionarios locales de esta asociación dijeron que no tenían información del asunto. El 18 de abril, se eliminó la cruz.

En otro incidente en la diócesis de Anhui, el 19 de abril, se retiró una cruz de una iglesia en el distrito de Yongqiao de la ciudad de Suzhou. La retirada tuvo lugar a las 4 de la mañana, probablemente para evitar que los católicos se opusieran, explicaba uno de los feligreses. La operación se llevó a cabo bajo protección policial, que no permitió que la gente entrara en la iglesia, se reuniera fuera o tomara fotografías. Cuando alguien tomó una foto se le confiscó el móvil. En el último incidente del 27 de abril, las autoridades intentaron quitar la cruz de una iglesia protestante en Suzhou Road en la ciudad de Hefei.

“La misma rutina y tácticas se utilizan en toda China”, explicaba un sacerdote de Anhui. “Este no es un caso de una diócesis o provincia en particular. Está sucediendo en todo el país, pero la Iglesia está en silencio”. Cree que Anhui sufrirá la retirada de más cruces. “Si las iglesias no se unen para resistir, se eliminarán muchas más cruces”, señaló.

La diócesis de Handan, en la provincia de Hebei, se enfrenta también a la retirada y eliminación de cruces e incluso a la demolición de iglesias enteras. Un miembro del clero de esta diócesis recibió recientemente un aviso de las autoridades solicitando la eliminación de las cruces fuera de cuatro iglesias en Feixiang. El sacerdote explicó a UCA News que desde 2019 se les había pedido a los católicos y a otras religiones que hicieran cambios en sus “edificios no legales” para hacerlos legales siguiendo los requisitos de la ley. “Tras eliminar el símbolo religioso, la iglesia se transforma en un centro de actividades, un hogar de ancianos o algo así. Ya no es una iglesia”, explicaba. Desde octubre de 2018, se han eliminado cientos de cruces en China. Las diócesis de las provincias de Zhejiang, Henan, Hebei y Guizhou han visto la eliminación de numerosas cruces, supuestamente por violar las leyes de planificación. En octubre de 2019, una iglesia en Guantao, también en Hebei, fue demolida bajo la denuncia de “ocupar ilegalmente tierras de cultivo”. Los sacerdotes contaban que las diócesis normalmente cooperan en la eliminación de las cruces con la esperanza de salvar el edificio de la iglesia.

Según explican, la persecución a la Iglesia ha aumentado desde que el Vaticano firmara un acuerdo con China en septiembre de 2018 sobre el nombramiento de obispos. El acuerdo provisional permitía al Papa nombrar y vetar a los obispos designados por el Partido Comunista Chino. El acuerdo tiene como objetivo fusionar la Iglesia abierta, administrada por el Estado, con la iglesia clandestina leal al Vaticano.