OMPRESS-PERÚ (10-09-20) A través de la radio cuatro misioneras de la Compañía de las Hijas de la Caridad llevan la educación a los más pequeños de 43 poblados indígenas, utilizando también las lenguas originarias, para que nadie se quede atrás. La hermana Yacqueline Félix Pachas, religiosa de la Compañía de las Hijas de la Caridad, llegó en diciembre del año pasado al alejado distrito de Purús, en Ucayali, una zona habitada por poblaciones indígenas. El deseo que tenía de trabajar en la educación de los niños, jóvenes y familias de las comunidades nativas, no se pudo concretar, con la declaración de la emergencia sanitaria en Perú el 14 de marzo.

Esta misionera y sus hermanas de comunidad, Lorena Ramos, Mary Canaza y Nelly Useca, vieron con preocupación que la educación se paralizó. En esta zona fronteriza con Brasil no hay internet ni radio ni televisión: “No había manera”, cuenta la hermana, “de que accedieran a la estrategia educativa Aprendo en Casa, que el Ministerio de Educación había implementado. Entonces pedimos apoyo para activar la radio de nuestra parroquia, que se llama Radio Esperanza y llevaba año y medio sin funcionar”.

El 28 de julio Radio Esperanza ha vuelto a emitir, tras semanas de coordinación entre instituciones educativas de manera, de manera que ya llega hasta el 90% de los escolares de los 43 poblados indígenas que pertenecen a la jurisdicción de la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL) de la provincia de Purús. Radio Esperanza pertenece a la parroquia Santa Rosa de Purús del Vicariato de Puerto Maldonado. Además de reproducir los contenidos de la estrategia Aprendo en Casa en lenguas originarias como el huni kui, madijá, sharanahua y mastanahua, también informa a la comunidad sobre los cuidados y medidas preventivas frente al covid-19 y difunde la labor de la congregación y de la institución Diocesana de Educación Católica.

“Todas trabajamos en elaborar la programación de la estrategia educativa acompañadas por representantes de la UGEL, especialistas de educación intercultural bilingüe y dos personas de la comunidad que nos brindan soporte técnico. Para nosotras es un reto grande, pero también es muy satisfactorio poner en funcionamiento esta radio al servicio de nuestros hermanos indígenas que tanto necesitan, más aún en estos tiempos difíciles que nos toca vivir”, cuenta la hermana Yacqueline.