OMPRESS-COCHABAMBA (20-10-20) El pasado 12 de octubre se celebraba el Día de la Mujer Boliviana y, con este motivo, la Asamblea Legislativa de Cochabamba otorgaba un reconocimiento y condecoración a la misionera María Ángeles González, de las Hijas de la Caridad, tras 26 años de labor en este estado boliviano.

María Ángeles llegó a Bolivia en 1994; en ese mismo año, en la ciudad de Cochabamba comenzó actividades de asistencia humanitaria con los más necesitados y excluidos por la sociedad. Además durante 15 años se dedicó también a la docencia en la Facultad de Enfermería “Elizabeth Seton” de la Universidad Católica Boliviana, de la que llegó a ser decana. En el año 2009 fue nombrada Coordinadora de la Pastoral Penitenciaria, y se volcó en una atención integral a todos, desde la defensa legal, hasta la ropa de los presos de los diferentes penales, sin olvidarse de sus familias. Para quienes salen de las cárceles en Cochabamba la hermana María Ángeles es su referente, a la hora de la reinserción social y laboral. En 2017 sumó a toda su labor el convertirse en la Delegada Episcopal de la Pastoral Social Caritas de Cochabamba, y pone en marcha toda una serie de programas. La labor de la herman María Ángeles y de todos los que trabajan con ella se incrementó aún más con la emergencia sanitaria del coronavirus.

Como cuentan desde Cochabamba, se volcaron en la atención directa de las familias más vulnerables, sin recursos para subsistir: personas que día a día vivían  del comercio informal para sustentar a sus familias y sin vivienda propia, madres con varios hijos que alimentar, adultos mayores que requieren asistencia alimentaria, médica, trámites legales para cobro de bonos  y otros, los pobres sin techo, sus familias y emigrantes. Dan las gracias a tantas personas solidarias que han apoyado tan generosamente con alimentos, insumos de bioseguridad y útiles de limpieza, y que han hecho posible este “milagro de multiplicación”. Un milagro que ha permitido paliar un poco el sufrimiento de 6.098 familias y más de 35.000 peronas, la mayoría menores.

La hermana María Ángeles aclara que todo lo que hace por familias, privados de libertad y enfermos de los hospitales, niñas, niños y adolescentes sin cuidados parentales, no es fruto de un logro personal único sino de todo un equipo de voluntarios que trabajan junto a la Pastoral Social Caritas. Son muchas las personas a las que llega su cariño. Ella dice que “cuando los visito veo sus sufrimientos en cuanto a dificultades de salud, alimentación, vivienda y me involucro en toda su problemática. Entro a ese mundo y lo hago mío para compartir lo que tengo y lo que soy como persona”. Por eso, añade que “no tengo pensado alejarme de Bolivia y menos de mi querida Cochabamba, son parte de mi vida la familia boliviana. Soy cochabambina de corazón y mantengo mi compromiso de seguir al servicio de quienes considero mi gente”.