OMPRESS-CHINA (07-06-19) Con el fin de documentar lo que fue toda una aventura misionera, este pasado mayo, desde el Centro Misionero Franciscano, del área intermediterránea de la Orden Franciscana, se organizaba un viaje para seguir los orígenes de la presencia de los franciscanos en China durante el siglo XX. Según explican, ha sido un viaje a los lugares de la memoria, que será documentado a través de una película-documental que contará la vida y las actividades pastorales de los misioneros franciscanos llegados a China en 1925, que marcaron el inicio del giro misionero de la Orden en Extremo Oriente.

Los misioneros recorrieron la “ruta de la seda”, pero en un recorrido no comercial con seda trabajada y tejida cotidianamente con muchos sacrificios y con un estilo franciscano de servicio.

El camino lo trazaron el ministro general de la Orden franciscana en aquella época, fray Domenico Tavani, y el procurador general, Fray Alfonso Orlini, en un momento histórico difícil para la Orden a causa de la supresión de los bienes eclesiásticos. En el mes de julio de 1925, partieron los primeros 8 frailes (6 de Cerdeña, 1 de Sicilia y 1 de Toscana) para implantar la Orden en la provincia china de Shaanxi y en la pequeña ciudad de Xi’an. En los años sucesivos llegaron otros frailes provenientes de diferentes regiones de Italia y de Europa, y la Santa Sede nombró a Fray Giovanni Soggiu (1928/30) primer Prefecto Apostólico de Ankang, posteriormente a Fray Berardo Barracciu (1932-40), a Fray Emilio Favarato (1941-47) y a Fray Pietro Maleddu (1948-52).

Los 27 años de la primera Misión se caracterizaron por un gran impulso apostólico. Todos estaban comprometidos en una vasta acción pastoral encarnada en el territorio; y con una metodología especial de evangelización lograron crear muchas obras sociales capaces de acercar a la gente a la fe cristiana. Nacieron grupos catequísticos y de catecúmenos, levantaron orfanatos, asilos, escuelas de educación básica y superior, un dispensario médico. La animación vocacional se desarrollaba de manera muy activa y se procedió a la construcción de dos seminarios y diversas parroquias. También, nacieron los Terciarios Franciscanos y llegó un grupo de hermanas Terciarias Franciscanas de la Preciosísima Sangre. Este es el período más floreciente de la Misión, que contaba con 16 sacerdotes y 4 hermanos religiosos divididos en 8 distritos, 20 capillas, 12 escuelas y 6 nuevas iglesias. Con los cambios políticos, en el 1952 todos los religiosos presentes fueron expulsados, pero 8 frailes indígenas y 21 monjas franciscanas permanecieron en China.

Fruto excelente de la semilla plantada por aquellos misioneros fue Fray Matteo Luo, quien durante 60 años en Italia ayudó a irrigar el camino misionero trazado por ellos, convirtiéndose en puente entre la primera y la segunda generación de misioneros. Él, por amor a su tierra, brindó asistencia a varios jóvenes clérigos chinos en Italia, los mismos que hoy han regresado a China y algunos más que se encuentran bajo la jurisdicción del Sacro Convento de Asís.

Para el Centro Misionero este viaje ha sido también una ocasión para encontrarse con estos 8 religiosos que, con su presencia discreta, desarrollan una intensa actividad pastoral y social al servicio de los obispos locales, de los párrocos, de la Orden Franciscana Seglar y en una parroquia en la periferia.