OMPRESS-LIMA (3-02-20) El pasado 23 de enero la tragedia se cebó con Villa El Salvador, distrito perteneciente a la región de Lima Metropolitana, en Perú. Allí -a escasos 50 metros de la iglesia de La Inmaculada, donde llevan a cabo su labor misionera cinco sacerdotes toledanos- un camión cisterna que transportaba gas licuado sufrió un accidente que provocó la fuga de la mercancía y una deflagración que ha dejado 15 muertos, 40 heridos -muchos de ellos de gravedad- y una manzana de viviendas totalmente devastada.

Ahora todos los esfuerzos se centran en salvar a los heridos y en dar apoyo a aquellos que han visto cómo en cuestión de segundos perdían su hogar y todas sus pertenencias. Una vez resueltas las necesidades de comida y ropa, los misioneros toledanos -que salieron indemnes gracias a que la parroquia y al hospital para enfermos mentales que depende ella están cuesta arriba- han lanzado un llamamiento en el que piden ayuda para la reconstrucción de las casas.

“Mi nombre es Juan Carlos Mayoral Bielsa, tengo 61 años de edad y soy sacerdote misionero en Perú”, explicaba uno de los cinco sacerdotes en un vídeo sobre la tragedia. “Hemos tenido una catástrofe que ha originado ya 14 muertos, varios de ellos niños (el 27 de enero la ministra de Salud de Perú elevaba el número de víctimas mortales a 15)”. Así comenzaba su llamamiento por vídeo este sacerdote talaverano.

Desde el Arzobispado de Toledo, Jesús López Muñoz -delegado episcopal de Misiones y director diocesano de Obras Misionales Pontificias- explicaba que la Delegación de Misiones ya ha efectuado un envío de urgencia de 5.000 dólares. Se da la circunstancia de que Villa El Salvador recibió en el año 1987 el Premio Príncipe de Asturias. La historia de esta barriada o pueblo joven comenzó en el año 1971, con la toma de unos terrenos organizada por familias que necesitaban viviendas. El 11 de mayo de 1971, el gobierno del general Juan Velasco entregó un inmenso arenal desierto, al sur de Lima, para que los pobladores construyesen una ciudad. En el momento de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, en 1987, Villa El Salvador contaba con más de 300.000 habitantes, la mayoría de ellos de origen andino. Su carácter masivo la ha convertido en la experiencia urbano-popular más grande del Perú y en una de las mayores de América Latina. Hoy en día tiene dos millones de habitantes.