OMPRESS-ROMA (25-05-20) Los contenidos de la misión encomendada a los Apóstoles son estos: anunciar, bautizar, enseñar y caminar por el camino trazado por el Maestro, decía ayer el Papa Francisco en el rezo del Regina coeli, en la celebración del Día de la Ascensión. A los apóstoles “los reviste de la misión ante todos los pueblos. Les dice: ‘id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que os he mandado’”.

“Los contenidos de la misión encomendada a los Apóstoles”, explica el Papa, “son estos: anunciar, bautizar, enseñar y caminar por el camino trazado por el Maestro, es decir, el Evangelio vivo. Este mensaje de salvación implica ante todo el deber del testimonio – sin testimonio no se puede anunciar –, al que también nosotros, los discípulos de hoy, estamos llamados para dar razón de nuestra fe. Enfrentados a una tarea tan exigente, y pensando en nuestras debilidades, nos sentimos inadecuados, como sin duda los mismos Apóstoles”. Pero recuerda el Pontífice las palabras que Jesús les dirigió a los Apóstoles antes ascender al Cielo: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.

Esta promesa asegura la presencia constante y consoladora de Jesús entre nosotros, a través de su Espíritu, que lleva “a la Iglesia a caminar en la historia como compañera de ruta de cada hombre”. Con la promesa de quedarse con nosotros hasta el fin de los tiempos, “Jesús inaugura el estilo de su presencia en el mundo como Resucitado”. La fiesta de la Ascensión nos dice que Jesús, aunque subido al Cielo, “está todavía y siempre entre nosotros: de aquí deriva nuestra fuerza, nuestra perseverancia y nuestro gozo, precisamente de la presencia de Jesús entre nosotros con la fuerza del Espíritu Santo”.

Ayer se celebraba el quinto aniversario de la Encíclica Laudato Si ‘, “con la que he tratado de llamar la atención sobre el grito de la Tierra y de los pobres. Gracias a la iniciativa del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, la Semana Laudato Si’ que acabamos de celebrar, se convertirá en un Año especial de aniversario de la Laudato Si’’, un Año especial para reflexionar sobre la Encíclica, desde el 24 de mayo de este año hasta el 24 de mayo del año próximo. Invito a todas las personas de buena voluntad a unirse, para cuidar de nuestra casa común y de nuestros hermanos y hermanas más frágiles”. Y terminaba con la oración dedicada a este año:

Dios amoroso

Creador del cielo, de la tierra y de todo lo que contienen.

Abre nuestras mentes y toca nuestros corazones,

para que podamos ser parte de la creación, tu don.

Estate presente para los necesitados en estos tiempos difíciles,

especialmente los más pobres y más vulnerables.

Ayúdanos a mostrar solidaridad creativa al afrontar

las consecuencias de esta pandemia global.

Haznos valientes para abrazar los cambios dirigidos

a la búsqueda del bien común.

Ahora más que nunca, que todos podamos sentir que estamos todos

conectados y somos interdependientes.

Haz que logremos escuchar y responder

al grito de la tierra y al grito de los pobres.

Que los sufrimientos actuales sean los dolores del parto

de un mundo más fraterno y sostenible.

Bajo la mirada amorosa de María Auxiliadora,

Oramos por Cristo nuestro Señor.

Amén.