OMPRESS-ORENSE (6-02-18) A pesar del frío que se anunciaba, el sábado salían dos autocares, uno de la Plaza de Santiago de las Caldas, en la ciudad de Orense, con la gente que, año tras año, son fieles a la cita con San Francisco Blanco. El segundo autocar con los chicos del Seminario Menor, que quisieron sumarse a la peregrinación al pueblo de Tameirón, la localidad natal del santo, patrono de los misioneros de Orense.

El 5 de febrero de 1597, ayer hace 421 años, San Francisco Blanco moría mártir en la colina de Nagasaki, junto a otros 23 hermanos. Tenía 27 años. Había llegado a Filipinas como misionero y, tras terminar sus estudios teológicos en Manila, partió hacia Japón y hacia su martirio. Cada año la diócesis de Orense aprovecha su fiesta para recordarlo a él, a todos los misioneros que han entregado su vida al servicio del Evangelio, y a los misioneros de la diócesis que hoy día lo siguen haciendo en todo el mundo, nada menos que 122 orensanos.

La gente de O Tameirón esperaba a los peregrinos con mucha alegría y ya habían preparado nos tenían preparado un local, para poder comer y protegerse del frío. Antes tuvo lugar la Eucaristía, presidida por el obispo de Orense, Mons. Leonardo Lemos. En su homilía, Mons. Leonardo animaba a todos a ser misioneros en medio del propio ambiente de trabajo y estudio: “Como San Francisco Blanco estamos llamados a ir renunciando a nuestras comodidades para salir a las ‘periferias’ y ser misioneros en medio de nuestras gentes y amigos”.