En este tiempo de Adviento San Francisco Javier nos invita a llegar muy lejos para llevar a Cristo

Este año el primer domingo de Adviento coincide con la fiesta de San Francisco Javier, Patrón de las Misiones. Este hecho sirve para recalcar que Adviento es un tiempo profundamente misionero. En el resuenan las palabras del profeta “preparad el camino del Señor”: preparamos la venida de Jesús en nosotros y en el mundo para que su presencia en Navidad llene todo de su luz.

Esta es la misión de la Iglesia en todo tiempo y lugar, llevar el Evangelio hasta los últimos rincones, y a ella se dedicó con todo su ser San Francisco Javier. Recorrió por mar más de 100.000 kilómetros en los barcos de entonces, y así llevó el Evangelio a la India y a Japón y murió a las puertas de China extenuado por el cansancio. Su sueño fue llevar el Evangelio hasta lo que entonces era el extremo más lejano del mundo.

San Francisco Javier preparó el camino del Señor en mundos lejanos. Su labor misionera hizo que Jesús fuera conocido por mucha gente en muchos territorios que él recorrió a pie infatigablemente, predicando el evangelio y bautizando. Cuando se le quedaba pequeño ese lugar, se iba a otro y así hasta China. Plantó la semilla de la evangelización en lugares que hoy -gracias a él- son cristianos y la Iglesia está muy arraigada desde entonces.

En este Adviento tengamos muy presente a San Francisco Javier, recordando como atravesó los mares para llevar la luz del evangelio. Él nos llevará de la mano para comprender el verdadero significado del Adviento: llevar la luz del evangelio y el regalo de la fe en Cristo a los demás. Asumamos la aventura de ir cada vez más lejos para llevar la luz del Evangelio.