OMPRESS-ROMA (18-05-20) Hoy, en el centenario del nacimiento de San Juan Pablo II – el 18 de mayo de 1920 – el Papa Francisco ha presidido una misa en la capilla de la Basílica de San Pedro, donde se encuentra la tumba del Papa Wojtyla. Tras comenzar la Misa rezando a “Dios rico en misericordia”, que llamó a San Juan Pablo II para que guiara a su Iglesia, en su homilía el Papa recordó los tres rasgos del buen pastor que se encuentran en este santo de nuestro tiempo: la oración, la cercanía a la gente y el amor a la justicia.

“San Juan Pablo II era un hombre de Dios porque rezaba y rezaba mucho”, a pesar del arduo trabajo que tuvo para guiar a la Iglesia. “Sabía bien que la primera tarea de un obispo es rezar” y enseñó que “cuando un obispo hace el examen de conciencia por la noche, debe preguntarse: ¿cuántas horas he rezado hoy?”. En cuanto al segundo rasgo, la cercanía, el papa Francisco señaló que Juan Pablo II “no era un hombre separado de la gente, al contrario, fue a buscar a la gente y viajó por todo el mundo, encontrando a su gente, buscando a su gente, acercándose. Y la cercanía es uno de los rasgos de Dios con su pueblo. Recordemos que el Señor le dice al pueblo de Israel: ‘Mira, ¿qué pueblo ha tenido a sus dioses tan cerca como tú conmigo?’. La cercanía de Dios con la gente que luego se estrecha en Jesús, se fortalece en Jesús”. Fue un ejemplo de esta cercanía, porque “se hizo cercano a los adultos y los pequeños, a lo cercano y a lo lejano, siempre cerca”. Su amor por la justicia, el tercer rasgo, le hacía ser “un hombre que quería justicia, justicia social, justicia de los pueblos, justicia que aleja las guerras. Pero justicia completa. Por esta razón, San Juan Pablo II fue el hombre de la misericordia porque la justicia y la misericordia van juntas, no se pueden distinguir, están juntas: la justicia es justicia, la misericordia es misericordia, pero una no se puede encontrar sin la otra”. Por eso San Juan Pablo II hizo todo lo que pudo para que las personas comprendieran la misericordia de Dios, porque “la justicia de Dios tiene este rostro de misericordia” y “este es un regalo que nos dejó: justicia-misericordia y misericordia-justa”.

Como un detalle, uno de los cantos de la Misa fue el conocido “Jesus Christ you are my life” de las Jornadas de la Juventud, que nacieron del impulso del Papa Wojtyla. Entre los concelebrantes se encontraban el Cardenal Angelo Comastri, Vicario General del Papa para la Ciudad del Vaticano y Arcipreste de la Basílica Vaticana, el Cardenal polaco Konrad Krajewski, Limosnero Apostólico, Monseñor Piero Marini, 18 años maestro de las celebraciones litúrgicas durante el pontificado de Juan Pablo II, y el Arzobispo polaco Jan Romeo Pawłowski, jefe de la Tercera Sección de la Secretaría de Estado que se ocupa del personal diplomático de la Santa Sede.

Esta de hoy es la última de las misas matutinas celebradas por Francisco y que se han ido transmitiendo en directo desde el pasado 9 de marzo, tras la suspensión de las celebraciones con la participación del pueblo a causa de la pandemia de Covid-19. Con la reanudación en Italia y en otros países de las celebraciones con los fieles, la emisión en directo de la misa de las 7 de la mañana desde la Casa Santa Marta cesará a partir de mañana 19 de mayo.