Comienza el Octubre Misionero, el mes de las misiones, con la fiesta de Santa Teresa de Lisieux, que nos invita incesantemente a rezar por la Misión y los misioneros.

 

Santa Teresa de Lisieux, la Patrona de las Misiones descubrió, con apenas 15 años, que podía ser misionera haciéndose carmelita, orando por la salvación de los hombres. Nuestra mentalidad moderna se rebela: “¿Misionera encerrada en un convento? ¿Salvación eterna? Lo que los hombres necesitan es ser salvados aquí: comer, ser curados…”. Los misioneros conocen las necesidades de los pobres, sobre todo, porque las comparten con ellos. Cambian la vida de muchos hombres y mujeres con obras pero también con el anuncio del Evangelio. Durante octubre la Iglesia celebra el mes de las Misiones y nos invita de una manera de particular a ayudar a la misión evangelizadora de la Iglesia con la oración como hizo Santa Teresa de Lisieux.

Santa Teresa de Lisieux nació y creció en un contexto histórico que facilitaba su entusiasmo por las misiones. Pero también hoy miles de personas siguen entusiasmadas por la misión. Y no solo son misioneros y misioneras que predican el Evangelio en las selvas o las montañas, que curan enfermos o enseñan a los niños… Sigue habiendo misioneros que salen nuestras fronteras y atraviesan miles de kilómetros para encerrarse en monasterios de territorios de misión, son los nuestros misioneros “contemplativos”: carmelitas que rezan en India, Filipinas, Guinea Ecuatorial o en países de Sudamérica; pero también cistercienses, cartujos, trapenses… que, en distintos monasterios sembrados por Asia, América o África, son también fruto de la misión universal de la Iglesia.

Y como Santa Teresa de Lisiuex, hay muchos misioneros orantes y sufrientes, los “enfermos misioneros”, que tienen también en santa Teresita no solo a su Patrona, sino un ejemplo donde mirarse: “Estoy convencida de la inutilidad de los remedios que tomo para curarme. Pero me las he arreglado con Dios para que se aprovechen de ellos los pobres misioneros, que ni tienen tiempo ni medios para curarse. Pido a Dios que los cuidados que a mí me prodiguen les curen a ellos”.

Santa Teresa de Lisieux, mostró la importancia de la oración como una de las formas más poderosas de cooperar con las misiones. El Papa Francisco en un vídeo mensaje a las OMP decía “la oración es la primera ‘obra misional’ – ¡la primera! – que todo cristiano puede y debe hacer, y es también la más eficaz, aunque esto no se pueda medir”.

Al comenzar el mes de las Misiones Santa Teresa de Lisieux, sigue invitando a rezar por la Misión Universal de la Iglesia. La oración de muchos “cambiará el mundo” como pide el Domund 2018.

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