“Celebramos la Semana Santa de una manera verdaderamente inusual, que manifiesta y resume el mensaje del Evangelio, el del amor ilimitado de Dios. Y en el silencio de nuestras ciudades, resonará el Evangelio de Pascua” (Vídeo mensaje del Papa para la Semana Santa).

Francisco ha publicado un vídeo mensaje para la Semana Santa que dirige a todas las familias que tendrán que celebrarla en sus hogares por no poder salir de casa con motivo de la cuarentena. En este mensaje el Papa reconoce que “es un momento difícil para todos. Para muchos, muy difícil”; por eso afirma que “con estas palabras, [el Papa] quiere expresar a todos su cercanía y su afecto”.

Para vivir esta inusual Semana Santa el Papa propone “aprovechar este tiempo lo mejor posible”: ser generosos, ayudar a quien lo necesita, consolar a las personas que están más solas, orar… Concluye: “Aunque estemos aislados, el pensamiento y el espíritu pueden llegar lejos con la creatividad del amor. Es lo que hace falta hoy: la creatividad del amor”.

Reconoce que “celebramos la Semana Santa de una manera verdaderamente inusual” y que en ella se concentra el mensaje “del amor ilimitado de Dios”, afirma que “en el silencio de nuestras ciudades, resonará el Evangelio de Pascua”. Jesús murió por todos “para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Cor 5, 15). Es la fe en Jesús resucitado la que nos hace ver que en él “la vida ha vencido a la muerte”. Esta fe pascual es el fundamento de la esperanza cristiana. El Papa quiere compartirla con todos: “Me gustaría compartirla con vosotros esta noche. Es la esperanza de un tiempo mejor, en el que también nosotros podamos ser mejores, finalmente liberados del mal y de esta pandemia. Es una esperanza: la esperanza no defrauda; no es una ilusión, es una esperanza”.

Francisco propone la forma de compartir la esperanza que nos da la fe en Cristo muerto y resucitado: “Los unos al lado de los otros, en el amor y la paciencia, podemos preparar en estos días un tiempo mejor”. El Papa da las gracias por dejarle entrar en las casas por medio del vídeo mensaje e invita a tener “un gesto de ternura con los que sufren, con los niños, con los ancianos” a decirles “que el Papa está cerca y reza para que el Señor nos libre pronto del mal a todos” y concluye con su habitual “rezad por mí” y un coloquial “¡Buena cena, hasta pronto!

En este mensaje el Papa ve una oportunidad para la creatividad el amor que tantas iniciativas ha suscitado ya entre los jóvenes con espíritu misionero. La celebración tan inusual de la Semana Santa de este año es una invitación a reavivar la fe en Cristo resucitado y en la acción el Espíritu Santo, ya que es el fundamento de la esperanza, de la creatividad del amor y de la misión de la Iglesia. En su exhortación apostólica a los jóvenes Chistus vivit, el Papa en el capítulo cuarto les comunica “El gran anuncio para todos los jóvenes” que resume como: “Ante todo quiero decirle a cada uno la primera verdad: ‘Dios te ama’” (n. 112); “que Cristo, por amor, se entregó hasta el final para salvarte. Sus brazos abiertos en la Cruz son el signo más precioso de un amigo capaz de llegar hasta el extremo” (n. 118); “¡Él vive! […] El que nos llena con su gracia, el que nos libera, el que nos transforma, el que nos sana y nos consuela es alguien que vive. Es Cristo resucitado, lleno de vitalidad sobrenatural, vestido de infinita luz” (n. 124) y que “el Espíritu Santo llena el corazón de Cristo resucitado y desde allí se derrama en tu vida como un manantial” (n. 130). Acoger este anuncio es lo que hace que sean “capaces de crear nuevas formas de misión, en los ámbitos más diversos” (n. 241). Vivir la Semana Santa de este año con espíritu misionero significa, según el mensaje del Papa, aprovechar este tiempo lo mejor posible para sembrar la esperanza de un tiempo mejor. El confinamiento en casa es una oportunidad para que el estar los unos al lado de los otros nos sirva para crecer como personas y en la fe, la esperanza y el amor; la vivencia del corazón del cristianismo que es el misterio pascual y unirnos a la muerte y resurrección de Cristo que celebramos en la Semana Santa en estas circunstancias especiales es el signo más potente de vida que podemos dar los cristiano.