OMPRESS-GHANA (20-03-20) Las Obras Misionales Pontificias de Australia muestran cómo se forma un seminarista del seminario de St. Victor en Ghana, convirtiéndose en agentes activos de progreso, también agrícola. A menudo, en áreas rurales, en lugares como el norte de Ghana, los representantes de la Iglesia, sacerdotes, religiosas y religiosos, no son solo líderes espirituales, sino también líderes comunitarios, que defienden y ponen en marcha actividades en beneficio de la comunidad en general.

Dado que la mayoría de las familias y comunidades dependen de la agricultura para ganarse la vida, es imperativo que quienes vayan a estar a su lado tengan las habilidades y los conocimientos adecuados. Por eso, los seminaristas del Seminario Mayor de San Víctor adquieren no solo una formación espiritual vital, sino que también se preparan con habilidades agrícolas y capacitación práctica, que luego puedan transmitir a sus comunidades locales y entender las necesidades de quienes les rodean cuando sean sacerdotes. Mons. Thomas Anamooh, rector del seminario y uno de los principales impulsores del programa agrícola dice que “su objetivo es preparar a los futuros sacerdotes para convertirse en agentes activos de progreso y transformación en la vida de las personas a las que dedicarán su ministerio en el futuro”.

El programa de formación en agricultura ayuda además a mantener abierto el seminario y lograr cierta independencia alimentaria. Es un seminario con 101 seminaristas mayores, en sus últimos años de formación antes de ordenarse. Siempre cuenta con la ayuda que cada año le envían las Obras Misionales Pontificias – el último envío fue de 45.000 dólares – para hacer frente a los gastos ordinarios. El trabajo en la tierra de todos sirve también como un gesto de agradecimiento a tantos fieles de España y de todo el mundo que generosamente contribuyen con la campaña de Vocaciones Nativas, que este año será el próximo 3 de mayo, si Dios quiere y la situación actual lo permite.

Patrick Anasenchor, de 26 años, es uno de los seminaristas de St. Victor. Patrick, antes de plantearse ser sacerdote, ya había visto a los sacerdotes locales apoyar a la comunidad, construir pozos de sondeo para el agua dulce y transportar a los enfermos a los centros hospitalarios… El padre de Patrick se sintió muy orgulloso de la decisión de su hijo, sin embargo, al crecer en un hogar de varias religiones, Patrick se enfrentó a la difícil tarea de convencer a su madre, de fe islámica, de que convertirse en sacerdote era su vocación. Su primer año en el seminario fue difícil, ya que su madre le suplicó que regresara a casa, sin embargo, a medida que pasó el tiempo, la relación de Patrick y su madre mejoró. Ahora en su sexto año, Patrick no se arrepiente de su elección. Este año, en el seminario, a Patrick le ha tocado formar parte del grupo de cría de cerdos, aunque siempre sin dejar la azada en la cosecha común de maíz.

Missio Australia ha preparado un vídeo sobre este seminario.