OMPRESS-ROMA (4-05-18) La Comisión Teológica Internacional acaba de hacer público el documento la “Sinodalidad en la Vida y en la Misión de la Iglesia”. Se trata de un estudio sobre esta palabra – sinodalidad –, antigua y presente en la Tradición de la Iglesia, que desde el Concilio Vaticano II va adquiriendo un protagonismo creciente. La Comisión – formado por eminentes teólogas y teólogos de diversas escuelas y naciones – cumple así con su principal función de examinar las cuestiones doctrinales de mayor importancia.

El documento comienza con una frase del Papa Francisco: “El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”. Y aunque el término no se utilizó en ningún documento del Vaticano II, lo que con él se expresa “está en el corazón de la obra de renovación por él propuesta”. De ahí, la importancia de abordar sus implicaciones en la vida y la misión de la Iglesia.

La palabra sínodo, explica el documento, “es una palabra antigua y venerada en la Tradición de la Iglesia… compuesta por la preposición σύν, con, y por el sustantivo, ὁδός, camino, indica el camino hecho por el Pueblo Dios unido”. Recuerda inevitablemente como Jesús se presenta como “camino, verdad y vida”.

La sinodalidad expresa un modo de vivir y de actuar de la Iglesia Pueblo de Dios que se manifiesta “en caminar unida, en reunirse en asamblea y en el participar activamente todos sus miembros en su misión evangelizadora”.

El documento de la Comisión de la Teológica Internacional analiza, en primer lugar, las fuentes de la Escritura y la Tradición que son la raíz de esta “figura sinodal de la Iglesia”, su caminar juntos. En segundo lugar, se analiza la doctrina sobre la Iglesia del Vaticano II, en torno a la perspectiva del Pueblo de Dios peregrino y misionero. El tercer capítulo, analiza la actuación concreta de la sinodalidad desde la Iglesia particular a la Iglesia universal. El cuarto y último capítulo hace referencia a la conversión espiritual y pastoral y al discernimiento comunitario y apostólico que exige una auténtica experiencia de Iglesia sinodal.

“Caminar juntos – enseña el Papa Francisco – es el camino constitutivo de la Iglesia; la clave que nos permite interpretar la realidad con los ojos y el corazón de Dios; la condición para seguir al Señor Jesús y ser siervos de la vida en este tiempo herido”.