OMPRESS-ROMA (4-06-18) “Me uno a mis hermanos Obispos de Nicaragua al expresar mi dolor por las graves violencias, con muertos y heridos, realizadas por grupos armados para reprimir protestas sociales. Rezo por las víctimas y por sus familiares. La Iglesia está siempre a favor del diálogo, pero esto exige el compromiso activo de respetar la libertad y, sobre todo, la vida. Rezo para que cese toda violencia y se aseguren las condiciones para el restablecimiento lo antes posibles del diálogo”. Estas han sido las palabras del Papa Francisco ayer, durante el rezo del Ángelus, precisamente en un fin de semana que se ha caracterizado por nuevas violencias y muertes en el país centroamericano.

Los obispos del país se pronunciaron en el último comunicado que no se puede reanudar el Diálogo Nacional si el pueblo nicaragüense continúa siendo reprimido y asesinado. La represión ejercida por grupos afines al gobierno de Ortega, que ha dejado ya numerosas víctimas mortales, ha sido condenada por la comunidad internacional. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), además de condenar la represión, ha instado al Estado a investigar y sancionar el uso de la fuerza por parte de actores parapoliciales, a desmantelar a dichos grupos, y a buscar una solución pacífica, constitucional y democrática a la actual crisis política que afecta al país. Según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, se han cumplido ya 45 días de la “más sangrienta” crisis, desde los años 80, que ha dejado 108 muertos y cerca de un millar de heridos.