OMPRESS-ROMA (27-09-19) El Papa Francisco recibía ayer a las participantes en la I Asamblea General de “Talitha Kum”, la red formada por las congregaciones religiosas femeninas que lucha contra la trata de personas. Con su presencia en más de 90 países de los cinco continentes, su lucha contra esta esclavitud moderna la llevan a cabo cada una de las 2.000 religiosas que ayudan a más de 15.000 víctimas y que logran llegar a más de 200.000 con sus actividades de prevención y sensibilización.

En el discurso que les dirigió, el Papa Francisco reconocía que estas religiosas han elegido “estar en primera línea. Por eso merecen reconocimiento las numerosas congregaciones que han trabajado y trabajan como ‘vanguardias’ de la acción misionera de la Iglesia contra la plaga de la trata de personas”. Las animaba a seguir adelante con esta lucha y pedía que más congregaciones, “tanto femeninas como masculinas se sumen a esta obra misionera, poniendo a su servicio personas y recursos para llegar así a todos los lugres. Espero, además, que se multipliquen las fundaciones y los benefactores que aseguran su generoso y desinteresado apoyo a vuestras actividades”.

“En la lucha contra la trata”, añadía el Papa Francisco, “las congregaciones religiosas están llevando a cabo de modo ejemplar su tarea de animación carismática de las Iglesias locales. Vuestras instituciones e iniciativas pastorales han trazado el camino de una respuesta eclesial urgente y eficaz. Quiero sin embargo volver a insistir en que el camino de la vida consagrada, tanto femenina como masculina, es el camino de la inserción eclesial. Es el camino que el Espíritu Santo ha hecho: es el autor del ‘desorden’ en la Iglesia, con tantos carismas, y al mismo tiempo es el autor de la armonía en la Iglesia. Un camino de riqueza”.

Y concluía: “Queridas hermanas, os bendigo y os confío a la Virgen María vuestros buenos propósitos para el futuro; y os aseguro un recuerdo en la oración. Y también vosotras, no os olvidéis de rezar por mí, porque lo necesito. Y me permito un consejo final. Nunca concluyáis una jornada sin pensar en el rostro de una de las víctimas que habéis conocido: esta será una hermosa oración”.