OMPRESS-TANZANIA (19-11-20) Los misioneros espiritanos siguen con su día a día en la misión tanzana de Mangola – Mang’ola, como escriben ellos – y hablan del remanso de paz en medio de la pandemia que, según parece, es Tanzania.

“Por Tanzania seguimos ‘sin novedad en el frente’. Nuestra salud está normal desde que en marzo pasado volvimos de las revisiones en España y de la visita a Tierra Santa, donde casi nos pilló el cierre de fronteras por el virus. Aquí en Tanzania hemos vivido la pandemia de una forma singular. Como en muchos países, en marzo se cerraron las escuelas, universidades y campos de futbol. Se recomendó el uso de mascarilla, evitar aglomeraciones, lavarse las manos continuamente, mantener distancias y no saludarse con las manos. Pero hubo una excepción: no cerraron las Iglesias y sitios de culto. Es más, el presidente Magufuli pidió a todas las religiones una semana de oraciones para pedir que Dios nos librara de la epidemia. Recomendó utilizar medicinas naturales e inhalar vapores de hierbas. Obispos y líderes religiosos le apoyaron. Al principio se corrió la voz de muertes y entierros nocturnos y clandestinos. Al poco tiempo, la población perdió el miedo al virus y empezó a correrse la voz de que no existía en Tanzania. Mercados, entierros, bodas, deportes… se volvieron a celebrar sin problemas ni restricciones. En junio se reabrieron las escuelas y los estadios, todas las actividades volvieron a la normalidad hasta el día de hoy. El misterio de las causas de esta excepcionalidad está por descubrir. Estamos rodeados por países donde la pandemia les está azotando mucho (Kenia, Uganda, Ruanda, Burundi, Congo), pero aquí seguimos en un remanso de paz, gracias a Dios. La gente cree firmemente que Dios nos libró por la semana de peticiones en todas las iglesias y mezquitas unidas en una misma fe.

En marzo-abril preparamos preventivamente unas habitaciones especiales aisladas en el Hospital para recibir a posibles enfermos del covid y compramos respiradores de oxígeno y mascarillas. A la entrada del hospital pusimos un termómetro de medir la fiebre a distancia a todo el que llegaba. Nada se llegó a utilizar ni ningún enfermo ha usado las habitaciones. Desde la embajada española en Dar Es Salaam nos dijeron que allí tampoco había crisis y contagios, que todo era normal. Hoy día nos hemos olvidado de cualquier prevención y la gente sigue diciendo: ‘El covid no existe’. Todo el mundo sigue trabajando y moviéndose con libertad por donde quiere.

Hasta ha habido campaña electoral masiva de 45 días para la celebración de elecciones generales a diputaciones provinciales, parlamento nacional y presidenciales que se hicieron el día 28 pasado. También en esto ha ocurrido algo singular: todo, absolutamente todo, ha sido copado por los candidatos del partido en el poder durante 60 años. Hemos vuelto al partido único. La oposición no existe. El año pasado fueron las locales. La oposición se retiró de la campaña y todos los alcaldes candidatos del mismo partido fueron elegidos sin elecciones. El color distintivo del partido es el verde. Así que decimos que Tanzania se ha vestido de verde, a pesar de la sequía reinante. Ya veremos a qué nos conduce todo esto.

Nos gustaría creer que aquí se podría aplicar la teoría de los vasos comunicantes. Que pudiéramos comunicarnos con vosotros y poneros a nuestra altura y haceros partícipes de nuestra misma realidad. Pero la realidad es diferente. Hay un abismo entre unos y otros. Nos recuerda el ejemplo de Jesús del rico Epulón y el mendigo Lázaro. Al final entre ellos había un abismo insalvable. De hecho, Pepe en agosto fue a España para revisiones de su operación de riñón y volvió diciendo que no iba más, pues la vida en España no era llevadera, comparada con la que vivimos en Mang’ola. Hace unas semanas murió su cuñado y su misma familia le aconsejó no ir, pues la situación no es buena. Y no fue. La semana pasada murió Joaquín, médico amigo de Córdoba, presidente de la Fundación Urafiki, gran colaboradora con Mang’ola, y tampoco pudimos asistir a su entierro. Nuestra cabeza está dividida en 2 mitades: una está aquí gozando de libertad, la otra está allí con vosotros y vuestro confinamiento intentando comprender y solidarizarnos desde la distancia. Entre las secuelas que deja el covid hay que contar el asombro que nos causa la vivencia de algo desconocido, el desconcierto consiguiente y el silencio como respuesta. Hay poca comunicación en tiempos de pandemia. Hemos perdido parte de la alegría de vivir. Hoy hemos decidido romper el silencio y comunicarnos con vosotros.

Seguimos con nuestros trabajos habituales, sin mascarilla ni otras prevenciones: escuelas, hospital, misas por todos los pueblos, bodas, entierros, 150 primeras comuniones (octubre) y 120 confirmaciones (el pasado 8 de noviembre). Seguimos con la construcción de una nueva y bonita Iglesia en el pueblo de Mbuga Nyekundu. El pasado día 25 celebramos el 4º aniversario de la consagración de Iglesia Parroquial. Seguimos con Los Hadza y nuestro programa asistencial con ellos. El COVID ha cortado de tajo la venida del turismo, que era la principal fuente de ingresos para la comunidad. El hambre hizo su presencia. Hemos tenido que ingeniárnoslas para conseguir ayudas para alimentarlos durante todos estos meses. Por una parte, los terratenientes del lugar nos ayudaron con sacos de maíz. Una ayuda de la Fundación Anna Gamazo nos dio para judías y aceite y otras necesidades. El dinero que consiguió la celebración virtual de la Fiesta Mangola se está usando en fabricar 100 panales de miel. Ya hemos distribuido 36 en 6 grupos. El primer grupo donde instalamos 6 panales nos comunica que ya han entrado las abejas.

Seguimos con la escuela Primaria. En enero empezaremos con la clase 3ª, 50 alumnos más. Los de Mangola Joven en Sevilla siguen empeñados en hacer una clase nueva e incluso poner ordenadores, pues aconsejan que en 3º empiecen a familiarizarse con ese mundo. 20 niñas acabaran en Noviembre los 3 años del taller de costura y se irán a buscarse la vida. En la Secundaria 90 chicas acabaran en Diciembre Bachiller de 4º y 25 bachiller de 6º. También se irán de nuestras manos a buscarse la vida por otros lares. Quedamos contentos con la labor realizada por monjas y maestros con ellas. Estamos entre las 100 mejores escuelas secundarias del País, que son casi 4.000.

A causa del dichoso virus no hemos recibido visitantes. Ni turistas ni las expediciones de especialistas médicos. Nuestra casa esta solitaria. Solo un fin de semana recibimos un numeroso grupo de agentes españoles de Turismo invitados por la Compañía Aérea de Qatar para que vieran que en Tanzania no hay Pandemia y traigan turistas. Algunos intrépidos han empezado a venir a los Parques Nacionales. Para el próximo mes de febrero tenemos programadas en España consultas y revisiones médicas. No sabemos si la situación del virus nos lo permitirá .

Richi nos dio una alegría esta semana: se fue a Burundi, donde ha encontrado una novia, ha vuelto con ella y ayer estuvieron en casa para presentárnosla. Le dimos el visto bueno. Se llama Noela. Somos ya mayores para tantos avatares. Seguimos esperando que alguien venga a relevarnos. Mientras tanto, seguimos rezando para que el virus desaparezca pronto de nuestras vidas y podamos volver a la normalidad de verdad.  No hay nada permanente. Somos viajeros de paso. Un abrazo virtual de todos para todos/as”.