OMPRESS-TARRAGONA (11-04-18) El próximo 22 de abril, el conocido Domingo del Buen Pastor, se celebrará la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas. Desde hace más de un siglo la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, una de las cuatro Obras Misionales Pontificias, apoya con medios económicos la formación de nuevos sacerdotes y religiosas en los territorios de misión.

Una manera concreta de colaborar, que propone la Obra de San Pedro Apóstol, son las becas misioneras. Cualquier persona puede financiar directamente la formación de un seminarista. En la diócesis de Tarragona comenzó este programa el 9 de abril de 1987 cuando un anónimo depositaba 1.000 pesetas. Con otras aportaciones se alcanzarían las 300.000 pesetas. Fue la primera beca. Hoy, la diócesis ya lleva 403, al coste actual 2.000 euros.

Cada beca tiene su propio nombre, según explican desde la delegación de misiones de Tarragona. Un nombre – de santos, misioneros, lugares e incluso acontecimientos –, que es como un himno de acción de gracias a Dios por los testigos de fe que nos han acompañado. La Delegación diocesana de Misiones ha querido recoger la historia de las becas en el libro “La obra del santo Pedro Apóstol”, que ha presentado estos días como prólogo de la Jornada de las Vocaciones Nativas. Las notas biográficas e históricas ilustran los “nombres”

“Son los inscritos en el libro de la vida” que decía el Apocalipsis (21, 27), en el que seguramente están todos aquellos que colaboran en que una vocación sacerdotal o religiosa siga adelante.