TESTIMONIOS

"LA INFANCIA MÁS VULNERABLE ES NUESTRA PRIORIDAD"

Julita Alegría Fernández - Misionera en Madagascar

Julita Alegría Fernández es asturiana Misionera de la Sociedad de María en Ambosita, Madagascar y trabaja con los niños más desfavorecidos de esta localidad de la gran isla del Océano Índico.

 

“Nuestros desvelos misioneros se centran en atender el Centro de Promoción que acoge a muchas jóvenes sin recursos de la región. En este centro se forman profesionalmente las jóvenes para tener un futuro y damos gracias a Dios porque el año pasado varias chicas y un chico terminaron el bachiller, dos niñas aprobaron el primer ciclo o un examen después de tres años de secundaria, otra niña aprobó el certificado de estudios primarios y de los demás niños apadrinados ninguno repite curso. Es excepcional, nunca hasta ahora se terminó un curso con tan buenos resultados, señal de que las familias y los niños valoran cada vez más la formación académica.

Empezamos el curso con 70 alumnas y tendríamos que “empujar paredes” para acoger todas las demandas ya que incluso jóvenes con el bachiller desean estudiar el Centro. Muchos  jóvenes no pueden ir a la universidad porque es muy costoso y aunque tengan el bachiller les resulta muy difícil encontrar trabajo. De tal manera que buscar estudiar en nuestro centro para contar con una formación técnica para buscar trabajo o incluso abrir su propio negocio aunque sea con pocos medios.  A muchas de las jóvenes que terminan sus estudios en nuestro  Centro les ayudamos con un pequeño fondo económico o con materiales ya sea para coser o cocinar o lo que consideren y así puedan empezar a labrarse su propio futuro.

Poco a poco vamos mejorando las instalaciones de nuestro centro, este año hemos podido por fin cambiar el techo del local que se utiliza para las clases de cocina, inglés y matemáticas. También se hicieron reformas en el interior pero es muy necesario poner ventanas ya que por el momento sólo tienen contraventanas y si queremos que entre la luz tienen que quedar abiertas aunque llueva, haga viento o lo que sea. Las aulas también cambiaron de aspecto con una vuelta de pintura.

El gran evento del este año ha sido la apertura de una nueva misión en el barrio de Enranonahotra. La espera fue larga pero ‘todo llega al que sabe esperar’. A nuestra casa le faltan muchos detalles por terminar pero tenemos lo básico y el trabajo y la ilusión de un nuevo comienzo no nos falta. Ya una de las misioneras ha comenzado a visitar la cárcel de menores, les da apoyo escolar y trabajos manuales. También da clases de ciencias en un colegio privado del barrio para los niños con pocos recursos. Las catequesis de los domingos por la tarde están llenas de niños aunque solo tienen unas esteras para sentarse. Pero damos gracias a Dios por todos estos frutos que está dando nuestra nueva misión y lo bien que hemos sido acogidas en el barrio ¡Es como si nos estuvieran esperando desde siempre!

Gracias por vuestro apoyo, amistad, afecto y vuestro recuerdo, que Dios bendiga vuestro hogares y seres queridos”.

 

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