TESTIMONIOS VOCACIONES NATIVAS

“MI LLAMADA ES UNA HISTORIA DE AMOR EN LA AVENTURA CON EL SEÑOR”

Jeanine, novicia congoleña en Camerún

Las vocaciones son como una moneda con dos caras. Para poder responder al sueño de Dios hace falta un joven o una joven que digan SÍ, pero también alguien que les ayude a hacer realidad ese sueño.

Por esto, y de cara a la Jornada de Vocaciones Nativas, presentaremos algunos testimonios de vocaciones surgidas en los territorios de misión, pero también los de algunos misioneros y misioneras españoles que se ocupan de su formación.

 

Rosario García Martínez-Peñalver nació en 1965 en Santander, España. Es médico y desde 1987, misionera en Camerún. Es responsable en África de las casas de la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús y formadora de junioras.

Jeanine Misiemo Masala nació en 1984 en la República Democrática del Congo. Es juniora y Rosario le acompaña en su formación.

 

Rosario:

“Ser misionera en Camerún es el resultado de creer que ese era el sueño de Dios para mí: dar la vida, acoger “su Vida”, y darla sanando, escuchando, curando, formando, acogiendo, contemplando, recibiendo…de todos, con otros.

Y compartir este sueño de Dios con varias jóvenes africanas ha sido parte de mi misión en estos 24 años, especialmente en los últimos 11 años de formadora. En todas estaba y está el deseo de transmitir el amor de Dios que sienten y servir a los más pequeños… Darse, ayudar a los propios hermanos que sufren, a los niños con problemas en el colegio, acompañar a las familias, consolar, etc., es el sueño que Dios pone en nuestras Hermanas africanas del Congo RDC, del Camerún o de Guinea Ecuatorial.

Dios sueña y sigue soñando, y decir SI a la Vida Consagrada puede ser decir SI a lo que Dios desea de Ti como mujer africana, como cristiana, como Hija de Dios…y así ser feliz”.

 

Jeanine:

“En mi caso, mi llamada es una historia de amor en la aventura con el Señor. Como consagrada y Esclava del Sagrado Corazón de Jesús, contemplo la vida de Jesucristo y vivo esta palabra de Dios en mi vida. El fruto de esta contemplación de Cristo se refleja en la misión con aquellos a quienes encuentro diariamente. Necesito volver a cada experiencia vivida para descubrir más la presencia de Dios en mi vocación y saber cómo responder.

Hoy, mi vocación es la vida, haciendo esfuerzos personales y permanentes para escuchar a Dios en su Palabra. Sigo convencida de que en la llamada de Dios y en cada situación, Él me precede en este camino que he elegido seguir porque es mi Pastor. Todo viene de Dios y encuentro en Él mi confianza.

La vocación que recibo todos los días es un regalo que debe ser alimentado. El acompañamiento me ayuda a discernir mejor mi llamada y responder mejor a la vocación de Dios. Veo las dificultades encontradas como fuentes de madurez y libertad. Siento la llamada de Dios como una conversación diaria. Estoy lista para recibir el proyecto de Dios en mí y permitir que se cumpla su voluntad”.