OMPRESS-NIGERIA (21-12-17) Según informaba Radio Vaticana, tres catequistas de las diócesis de Maiduguri, Nigeria, eran asesinados la semana pasada, cuando dos mujeres hicieron explosionar las bombas que llevaban ocultas en sus ropas en una Iglesia de Pulka. Las bombas acabaron con la vida de tres catequistas e hirieron a varios catecúmenos que esperaban dentro de la Iglesia. Los catecúmenos esperaban a ser entrevistados para certificar su idoneidad para recibir los sacramentos, ya que el obispo de la diócesis, Mons. Oliver Dashe Doeme, iba a acercarse a la parroquia dos días después.

Los catequistas asesinados fueron Joseph Naga, de 56 años, con 36 años dedicados a ser catequista, padre de once hijos; Jon Manye, de 38, con 11 años como catequista y padre de cinco hijos; y Patrick, de 27 años, que era soltero.

Según el padre Gideon Obasogie, sacerdote de esta diócesis nigeriana, dos mujeres jóvenes – de entre 19 y 29 años – se acercaron a Joseph cuando estaba a punto de entrar en la Iglesia para encontrarse con los catecúmenos y le abrazaron. Los otros dos catequistas se dieron cuenta de lo que iba a suceder e intentaron rescatar a Joseph. Al acercarse, las mujeres hicieron detonar las bombas.

“La comunidad de Pulka”, cuenta el sacerdote, “preparaba con alegría la visita pastoral del Obispo, pero ahora está envuelta en la tristeza. Están asustados, pero dice que serán fieles a Cristo y que la muerte de sus catequistas no será en vano”.

Mons Doeme, el obispo de la diócesis de Maiduguri, ha pedido a sus fieles que recen por el eterno descanso de estos fieles servidores de la Iglesia asesinados. También ha pedido más seguridad para esta comunidad de Pulka, especialmente durante estos días de Navidad.

Las Obras Misionales Pontificias expresan sus condolencias a la Iglesia de Maiduguri y a las familias de los fallecidos. Eran catequistas con los que, durante años, las OMP han colaborado económicamente, gracias a la generosidad de tantos católicos del mundo con el esfuerzo evangelizador de la Iglesia. Un esfuerzo que en Maiduguri encarnaban con alegría Joseph, Jon y Patrick.