OMPRESS-ROMA (26-06-20) “Madre de la Misericordia”, “Madre de la Esperanza” y “Consuelo de los Emigrantes”, son las tres nuevas invocaciones incorporadas al rezo de las letanías marianas, tan unidas a la plegaria del rosario. Esta incorporación era anunciada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en la fiesta del Inmaculado Corazón de María, el 20 de junio.

En la carta enviada a todas las Conferencias Episcopales del mundo, en la que se recoge la disposición adoptada por el Papa Francisco, se recuerda que “peregrina hacia la Santa Jerusalén del cielo, para gozar de la inseparable comunión con Cristo, su Esposo y Salvador, la Iglesia recorre los caminos de la historia encomendándose a Aquella que creyó en la palabra del Señor”. Los discípulos de Jesús “aprendieron, desde el principio, a alabar a la ‘bendita entre las mujeres’ y a contar con su intercesión maternal. Son innumerables los títulos e invocaciones que la piedad cristiana, a lo largo de los siglos, ha dedicado a la Virgen María, camino privilegiado y seguro para el encuentro con Cristo. También en el tiempo presente, atravesado por motivos de incertidumbre y desconcierto, el recurso devoto a ella, lleno de afecto y confianza, es particularmente sentido por el pueblo de Dios”. En cuanto al orden, la primera invocación se colocará después de “Mater Ecclesiae”, la segunda después de “Mater divinae gratiae”, la tercera después de “Refugium peccatorum”.

La letanías lauretanas o de Loreto toman su nombre del santuario mariano de Loreto, en Italia, donde se cree que se rezaron desde 1531. Fueron aprobadas oficialmente por la Iglesia en 1587 por el papa Sixto V. “Mater Misericordiae”, “Mater Spei” y “Solacium migrantium” no son las primeras letanías en unirse a las iniciales. A lo largo de los siglos se añadieron oficialmente siete nuevas invocaciones a María: “Reina del Santísimo Rosario”, en 1675, por su íntima relación con la plegaria mariana por excelencia; “Reina concebida sin pecado original”, en 1883, advocación ligada al dogma de la Inmaculada; “Madre del Buen Consejo”, en 1903; “Reina de la Paz”, en 1917, en medio de la Primera Guerra Mundial; “Reina Asunta al Cielo”, en 1950, en coincidencia con la declaración del dogma de la Asunción. El Papa Juan Pablo II agregó además “Madre de la Iglesia”, en 1980, y “Reina de las familias”, en 1995.