OMPRESS-MADAGASCAR (20-11-19) “Debe haber un gran cambio en los paradigmas. Debemos preservar y proteger lo que nos queda de recursos naturales para el desarrollo y la realización personal. Es hora de dejar a un lado las buenas palabras y que todos llevemos a cabo acciones concretas”, señala un comunicado de la Conferencia Episcopal de Madagascar, tras la reunión plenaria de los prelados malgaches de la semana pasada. Los obispos hacen un llamamiento sobre la “urgencia e importancia de la participación de todos los malgaches en el reforestación y salvaguarda del medio ambiente”. El país ha perdido en los últimos 60 años la mitad de sus bosques y la situación no parece mejorar.

Los obispos recordaron el mensaje del Papa Francisco en su visita apostólica al país este pasado septiembre: “Vuestra hermosa isla de Madagascar es rica en biodiversidad vegetal y animal, y semejante riqueza se encuentra particularmente en peligro por la deforestación excesiva en beneficio de unos pocos; su degradación compromete el futuro del país y el de nuestra casa común. Como ustedes saben, las últimas selvas están amenazadas por los incendios forestales, la caza furtiva, la tala desenfrenada de árboles de maderas preciosas. La biodiversidad vegetal y animal, está en peligro por el contrabando y las exportaciones ilegales. Es cierto también que, para las poblaciones afectadas, muchas de estas actividades que dañan el medioambiente son las que provisoriamente aseguran su supervivencia. Es importante entonces crear empleos y actividades generadoras de ingresos, que preserven el medio ambiente y ayuden a las personas a salir de la pobreza. En otras palabras, no puede haber un planteamiento ecológico real y un trabajo concreto de salvaguardar el medio ambiente sin la integración de una justicia social que otorgue el derecho al destino común de los bienes de la tierra para las generaciones actuales, así como las futuras”.

Por eso, en este mensaje a toda la nación, los obispos de Madagascar denuncian “la falta de control de los incendios forestales”, el hecho de que “no parece importarnos las relaciones con la naturaleza”. Los obispos también lamentan “la explotación excesiva e ilegal de los recursos naturales”, prácticas que se hacen a la vista de todos y que todo el mundo conoce.

“Es necesario un cambio radical de comportamiento”, proponen en el comunicado, “debemos preservar el medio ambiente, el poco que nos queda, como si fuera la pupilas de nuestros ojos, para el bienestar de todos los hombres y de todo el hombre – en el sentido del desarrollo integral subrayado en la doctrina social de la Iglesia católica”. Y no hay que quedarse en la denuncia, la jornada de reforestación nacional prevista para el próximo mes de enero debe ser una oportunidad para que cada ciudadano malgache aporte muestre su voluntad de cambio. “Al plantar árboles, transmitimos la vida”.