OMPRESS-FILIPINAS (15-07-20) La imagen del Santo Niño de Pandacan no pudo salvarse del incendio que destruyó la Parroquia dedicada a su advocación en Manila, una imagen de cuatro siglos, traída desde México por los misioneros en el siglo XVI. Si bien la imagen no se salvó sí se pudo recuperar intacto el Santísimo Sacramento de entre las ruinas de la iglesia. Las llamas consumieron el viernes pasado la iglesia y el convento agustino adyacente, destruyendo todo a su paso.

La Misa del pasado domingo se tuvo que celebrar en carpas dispuestas delante de la Iglesia, pero el mismo crucifijo que estaba colgado junto al altar de la parroquia, ahora bastante dañado por las llamas, presidió la celebración. El párroco de la Iglesia, el padre Sanny de Claro, animó a los fieles a que mantuvieran la esperanza: “Nosotros somos la iglesia, vamos a empezar de nuevo, reconstruiremos la iglesia de nuestra fe”. El administrador de la archidiócesis de Manila – el cardenal Tagle, su anterior arzobispo fue nombrado principios de este año Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos –, Mons. Broderick Pabillo, pidió a los fieles a los fieles que se unieran en oración “por la inmediata recuperación de la parroquia”, valorando que nadie sufriera daños y que ninguna otra casa de la zona se viera afectada por el incendio.

El Santo Niño, traído desde México por los misioneros agustinos, estaba tallado en madera oscura, similar a otras imágenes de gran devoción en Filipinas, como son el Nazareno Negro de Quiapo y la Virgen Negra de Antipolo.