OMPRESS-BRASIL (16-03-21) La diócesis de Roraima, en el norte de Brasil, cerraba ayer la investigación diocesana sobre la curación milagrosa de Sorino, indígena del pueblo Yanomani, atribuida a la intercesión del beato José Allamano, fundador de los Misioneros de la Consolata, uno de los institutos con más impulso misionero de la Iglesia. José Allamano nació en Castelnuovo Don Bosco en 1851 y falleció en Turín en 1926.

El proceso para el reconocimiento de un milagro siempre comienza en la diócesis donde tuvo lugar el supuesto hecho milagroso, escuchando todos los testimonios y recolectando la evidencia física relacionada con la curación. Después, todo se traslada a Roma para la continuación del procedimiento. En este caso el milagro fue una curación de hace 25 años. Lo cuenta una de los testigos de aquel suceso, la misionera Maria Da Silva Ferreira: “Fue el 7 de febrero de hace 25 años. El indígena Sorino, en la selva, fue atacado por un jaguar, que le arrancó con fuerza el cuero cabelludo. Recuerdo que el cráneo quedó en parte destrozado, con pérdida de masa cerebral. Sorino perdió la vista. Hubo momentos de gran tensión, llamamos a los médicos y no se pensó que se le pudiera salvar. En esos días comenzó la novena del Beato José Allamano, y lo invocamos por la curación de esta persona. Lo encontraron de repente curado e incluso entonces se consideró un milagro”. Preguntada por qué se ha esperado 25 años, la misionera cuenta que, en aquel entonces, “todos los misioneros de la Consolata estaban muy ocupados trabajando con el pueblo Yanomami, ayudándoles a tomar conciencia de su identidad y derechos, aún hoy como entonces, amenazados por actividades económicas como las de los garimpeiros y los buscadores de oro. Nuestro trabajo estaba a su lado y, extrañamente, nadie pensó en seguir adelante con el reconocimiento de la curación. El Sínodo de la Amazonía fue importante para despertar esto. Entre otras cosas, el Yanomami es un pueblo prácticamente no evangelizado, y el reconocimiento del milagro sería también un reconocimiento desde el Cielo a nuestras décadas de actividad junto a esta etnia, en nombre del diálogo y la promoción humana. En cualquier caso, el beato Allamano solía decir que se hicieran las cosas ‘bien, sin ruido y sin prisas’. Y es lo que ha ocurrido con esta causa”.

Hay que recordar que José Allamano forma parte del grupo de los llamados “santos sociales turineses”, entre quienes está Don Bosco, San José Benito Cottolengo y Leonardo Murialdo, entre otros. Aún así en José Allamano destaca su carácter misionero “ad gentes”, por lo que fue uno de los grandes impulsores de la celebración de la Jornada Mundial de las Misiones, el DOMUND, que acercara el conocimiento e inquietud por las misiones a todos los católicos.