OMPRESS-ECUADOR (09-10-19) Antonio García Fernández es misionero laico de la diócesis de Jaén y de OCASHA-CCS. Reside en Manta –Archidiócesis de Portoviejo-, Ecuador, donde vive con su mujer, Ana Cruz Lendínez, también jienense, y sus tres hijos.

Antonio participó el pasado septiembre en el “Congreso de Ecología Integral y Sínodo Amazónico: Retos y Desafíos para el cuidado de la Casa Común en Ecuador”, celebrado en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en Quito. El objetivo de este congreso fue crear un espacio de reflexión y plantear nuevas acciones frente a la contaminación y destrucción de la Casa Común.

Nos cuenta que ha sido “una experiencia única. Más de 300 participantes de diferentes territorios y regiones del país. Varias líneas de trabajo desde el ver, discernir y actuar, con muchas ponencias”. Los títulos de las mismas reflejan que no se trató ni mucho menos de un encuentro teórico: “Minería ilegal en Intag y problemática del río Piatúa”, “El comercio justo y solidario”, “La explotación de la tierra y del trabajo”, “La estación científica del Yasuní”, “Sierra sur y fuentes hídricas”, “La persecución y criminalización de los defensores de los derechos humanos y ambientales”, “Las amenazas para el equilibrio ambiental de Galápagos”, “Ciudades, residuos y reciclaje”, “Respuesta de los jóvenes a la crisis medio-ambiental” y “La espiritualidad ecológica”. Se discutieron temáticas como “La dimensión cultural y ecológica del pueblo Sarayaku”, “Ecología Integral, ética y académica”, “Desafíos socio-ambientales en Ecuador”, “Ecología y mujeres”, etc.

“Conocimos pueblos amazónicos”, explica, “y jefes de diferentes nacionalidades indígenas, aprendiendo y compartiendo su visión de ecología integral. Nos compartieron costumbres, remedios ancestrales, preocupaciones, proyectos y actividades. Pudimos aportar desde experiencias puntuales y visiones diferentes para enriquecernos mutuamente”.

La iniciativa del Sínodo nació hace seis años en Ecuador, en Puyo, y cerró el círculo de preparación precisamente, en Quito, tras haberse llevado a cabo encuentros en todos los países implicados; participando casi 90.000 personas en las reflexiones y cientos de organizaciones indígenas y colectivos sociales.

“Desde Ecuador”, añade Antonio, “con toda humildad y cariño, le presentamos al Papa once preguntas y once sugerencias con rostro de laicado y de mujer, de indígena empobrecido, de poblado enterrado por las grandes empresas y de trabajadores esclavizados sin identidad. Sin querer queriendo, pusimos nuestro granito de arena al presínodo. Toda una gracia participar y conocer a tantos personajes. Algunos perseguidos y amenazados por las mineras, petroleras, haciendas esclavistas… Profetas sociales y de la Iglesia, personas que están dando su vida por el planeta y la coherencia del Evangelio”.

El trabajo de Antonio y Ana en la archidiócesis de Portoviejo consiste en la formación de los equipos de Cáritas; pastoral penitenciaria; pastoral de la salud; enseñanza. Lleva adelante además un centro de escucha y orientación en la Universidad de Manta; en movilidad humana y todo lo que supone dar refugio, alimentación, gestiones de salud, gestiones para integrar a los pequeños en sus estudios, atención psicológica, asesoramiento jurídico… Desde hace poco, todas las noches salen con un grupo de voluntarios a conocer y a compartir comida con los sintecho.

OCASHA-CCS es una asociación de misioneros laicos al servicio de los pueblos del Sur y una herramienta y cauce para que las diócesis españolas puedan dar respuesta a la vocación misionera del laicado.